Francia

Guia de viaje de

París

Versalles

Tenía que ser París. En esta ocasión tuvo que ser en París. Probablemente no había ni más posibilidades ni más opciones, pues es París la ciudad en la que las luces son mucho más y las sombras son mucho menos. En París se ubicó el centro del mundo, el pasado más dorado, el presente más intenso y el futuro más visionario. Versalles fue ese pasado, fue ese presente y fue ese futuro. Y fue todo lo dorado que un sueño puede ser y todo lo luminoso que se espera que sea ese sueño y recibió las sombras del fin del sueño de la manera que los grandes sueños terminan, cediendo el sitio y la esperanza a sueños mayores, a sueños más fieros. No es la visita a Versalles una visita cualquiera. A Versalles hay que ir sin ninguna prisa, pues Versalles sigue marcando el ritmo de los días, sin ninguna pretensión, pues si en algún sitio las pretensiones son propias es éste y sobre todo hay que ir dispuesto a entender los sueños que le dieron vida pues son los sueños que aún alientan este rincón del mundo. Versalles quizá haya sido eso, un sueño... pero en esta ocasión el sueño puede atraparse al traspasar las puertas.

  • Puerta dorada del Palacio de Versalles en París
    Puerta dorada del Palacio de Versalles en París
  • Palacio y jardines de Versalles en París
    Palacio y jardines de Versalles en París
  • Escultura en el jardín del palacio de Versalles en París
    Escultura en el jardín del palacio de Versalles en París
  • Palacio de Versalles en París
    Palacio de Versalles en París
  • Vista aérea del Palacio y jardines de Versalles en París
    Vista aérea del Palacio y jardines de Versalles en París
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Historia

Fue el padre del Rey Sol, Luis XIII, quien llevó la realeza hasta Versalles. EN esta zona, que en un origen era pantanosa, mandó construir en el año 1624 el inicio de Versalles, probablemente nunca pudiera imaginar que su idea llegara a tamaña magnitud. Pero en esencia, el palacio de Versalles sería el lujo que Luis XIV decidiera darse, siempre estuvo convencido que era lo mínimo que se merecía. Era el justo esplendor que todo el poder requería. Luis XIV fue, efectivamente, el Rey Sol, y de la misma manera que bajo el astro rey giran los planetas y la vida, bajo el rey que adoptó el nombre del astro debían girar las vidas de la corte, de la nobleza y del gobierno del país.

El palacio de Versalles fue la manera de controlar a quienes vivían alrededor del Rey. Era necesario que fuera así. EN 1648 estalló en Francia la revuelta conocida como la Froda. Como ningún momento es malo para recibir lecciones vitales, Luis XIV, que por entonces tenía 10 años aprendió y ya no olvidó nunca más dos de estas lecciones: París no era un sitio seguro para la realeza y la nobleza de Francia era aún más peligrosa.

Versalles, así, terminó por convertirse en la cara más brillante del absolutismo.

En Versalles transcurrió no sólo la vida del rey, sino la forma de vivir de todo el palacio. Las normas del palacio eran las normas del rey, las necesidades a cubrir, eran las del rey y las opulencias mostradas no eran más que el reflejo de la consideración que el rey tenía de si mismo. Él estaba por encima de todo el mundo y es más, no estaba al alcance de nadie. Versalles fue esa especie de cárcel en la que pretendió el rey controlar todos los peligros, cualquier traición. Fuera lo que fuera que hiciera, lo hizo bien, pues 70 años duró su reinado sin que nadie se levantara contra él, aún habida cuenta de los tremendos gastos que suponía mantener Versalles en un momento en que la gran parte de la población adolecía de lo más mínimo para vivir.

Versalles dio al mundo una manera de vivir y de entender la vida y las disposiciones y las relaciones que pareció, al menos por un instante, eterno. Pero nada lo es, tampoco Versalles. Luis XVI, nieto de Luis XIV quizá heredase Versalles, pero no heredó la astucia de su predecesor, o quizá vivió momento que otros reclamaron para si, pero como quiera que fuese no pudo mantener los proyectos y los sueños de Luis XIV. Y así, la monarquía y lo que Versalles supuso, cayeron bajo el paso de la Revolución Francesa.

Arquitectura

El palacio de Versalles, lugar en el que reinaron Luis XIV y María Antonieta de Austria es el más fiel reflejo del barroco francés. Declarado patrimonio de la Humanidad en 1979 los arquitectos que lo levantaron y dejaron así su huella en la historia fueron Louis Le Van y Jules Hardouin Mansort. Los diseños de los jardines, parte inseparable e indispensable del conjunto, son de Andre Le Notre.

EL conjunto está formado por tres palaciosun jardín y un parque. Pese a que los recursos económicos estuvieron al servicio de la propiedad y en este sentido no hubo problemas, levantar la construcción no estuvo exento de problemas. Este terreno era pantanoso y filtrar el agua requirió de las mejores soluciones de los mejores ingenieros de Francia. Se taló gran parte del bosque para crear el jardín, se desvió agua del Sena para poder crear el gran lago artificial y también para regar el invernadero.

El palacio de Versalles usa mármolpiedrabronce, orodiamantes, las mejores maderas....lo que hiciera falta para que el mundo contemplara la riqueza y el poder del rey Sol.

A lo largo de su eje longitudinal, en cuyo centro aparece el patio, se organiza todo el conjunto. El palacio fue la primera construcción y a partir de el se empezó a trazar lo que acabo por ser una ciudad dentro de una ciudad.

Aquí podemos encontrar fácilmente elementos del estilo dominado clasicismo francés, todos los elementos guardan orden, predomina una proporción general y una armonía que se mantiene pese a las diferentes épocas de construcción y de los distintos materiales empleados.

Cursiosidades de Versalles

  • En la construcción trabajaron 36000 personas y 6000 caballos a lo largo de los 50 años que duraron los trabajos.
  • El 8 de Octubre un grupo de ciudadanos, especialmente mujeres acudieron hasta el palacio para pedir pan.
  • Al acabar los trabajos aquí podían vivir 5000 personas.
  • El castillo es uno de los palacios más grandes del mundo: más de 700 habitaciones, más de 2000 ventanas, 1250 chimeneas, 67 escaleras y más de 1800 hectáreas de parque.
  • Versalles fue, a lo largo del siglo XVIII imitado en muchas construcciones de Europa.
  • Versalles es tan conocido por el edificio que supone como por el símbolo del absolutismo que representa.
  • Pese a todo lo grandioso del Palacio y sus innumerables dependencias, en Versalles... no había ningún cuarto de baño!

La Capilla Real

El espacio en el que hoy se levanta la capilla real, el recorrido por la misma, es necesario entenderlo desde el punto de vista que en el momento al que nos traslada hacía funcionar las vidas de la gente: para la monarquía del momento, el rey era el elegido de Dios y mediante su consagración se convertía, ni más ni menos, en su lugarteniente. Nada ni nadie podía alcanzar este punto. Nada ni nadie competía con el rey.

La capilla real nos recibe en nuestra visita. Ciertamente es una capilla, una capilla dentro de un palacio, pero admirando su acabado y contemplando detenidamente la estancia, bien podría tratarse de una catedral.

Tiene varias alturas, levantadas en sintonía con la religiosidad del lugar. Lugar en el que, Luis XIV escuchaba misa diaria y donde se casaron Luis XVI y María Antonieta.

Capilla Real en el Palacio de Versalles en París

Sus dos plantasen torno al mismo espacio central, dan como resultado tres naves. En esta distribución, como no podía ser de otra manera, el trono real quedaba situado directamente frente al altar, colocándose a partir de aquí, y conforme marcaba el protocolo, los distintos miembros de la realeza. En su primera planta hay numerosos arcos sustentados por fuertes pilares y en la segunda las columnas que aguantan dinteles sobre los que se alza la bóveda. En esta bóveda queda plasmada “La Trinidad” y en esta creación participaron en diversas partes, tres artistas:

Charles de la Fosse, en el centro de la bóveda, con la “Ascensión de Cristo”.

Antoine Coypel, “Dios padre en su gloria”, en la parte central. Jean Jouvenet, con “Pentecostés” sobre la tribuna real.

Las estatuas contribuyen también a la gloria y la fe que aún permaneces en el lugar.

Pese a toda la intención y el fervor que el Rey puso en la construcción y el uso de esta sala, sólo la pudo disfrutar cinco años, entre 1710 y 1715.

La Galería de los Espejos

Si hay un sitio para sentirse bajo la mirada del mundo, esa es la famosa galería de los espejos. Cuando Francia entra en el panorama europeo, tras la guerra de Holanda, Luis XIV vio el momento perfecto para mandar levantar la galería de los espejos y así mostrar al mundo la gloria y el poder de la nación francesa. Poco sabía en aquel entonces que la galería terminaría siendo la joya del palacio de Versalles. La sala la construyó Jules Hardouin Mansart entre 1678 y 1684. La sala tiene 73 metros de longitud y 10,50 metros de ancho.

Diecisiete ventanas son las que dejan pasar la luz, son las que permiten que es luz se refleje en los 357 espejos que hay y, de esta manera, los mármoles, los bajorrelieves, los capiteles, las pinturas de Charles Le Brun se vean iluminados de la única manera que la gloria se puede colar por las ventanas: a raudales.

Los cuadros de la sala giran en torno a la guerra de Holanda y junto a ellos también están las pinturas que hacen referencia a las actuaciones del gobierno durante la guerra de Devolución y a los cuatro fundamentos del propio gobierno de Luis XIV: justicia, finanzas, comercio y arte.

Esta galería servía como lugar de pasode espera ypor supuesto de encuentros. Era fundamentalmente usada por cortesanos y por el público en general. Pero había ocasiones en las que, si lo que se pretendía era encandilar el mundo mostrando todo lo que la sala podía ofrecer, entonces el trono se colocaba en un estrado en un extremo de la galería de manera que los mandatarios, gobernantes y dirigentes, debían atravesar toda la sala hasta encontrarse con el rey.

Aquí se celebró el matrimonio del duque de Borgoña, el baile de disfraces celebrado con ocasión del matrimonio de María Antonieta y el delfín. Y aquí se firmó el Tratado de Versalles el 28 de Junio de 1919, poniendo así fin a la PrimerA Guerra Mundial.

Al margen del esplendor, de lo grandioso y de los sueños que aún viven atrapados en cada uno de los cristales, al margen de esplendorosos, grandiosos y soñadores que aquí nos vamos a sentir, hay que saber que la sala de los espejos fue en su momento una gran revoluciónpues fue la primera vez que las personas podían verse de cuerpo entero. Tal fue el impacto de esta galería que en la época llegó a decirse que debido al reflejo de tantos espejos el brillo de los diamantes con los que la corte iba adornada podían convertir la noche en día.

¿Alguna vez os dijeron aquello de “si rompes un espejo tendrás 7 años de mala suerte”?, pues es tan lejana la relación de esta leyenda con la propia galería. En esta galería, y gracias a las mejoras que sucesivamente se fueron alcanzado en la realización, el tamaño de los espejos era mucho mayor del conocido hasta el momento. Evidentemente el costo que alcanzaban era tal, que si un sirviente tenía la desgracia de romper uno de los espejos, necesitaría, probablemente 7 años de su salario para poder pagarlo.

La Cámara del Rey

Ni que decir tiene, que al entrar en esta sala, estamos entrando en uno de los lugares por excelencia del Palacio de Versalles. Es en el año 1701 cuando Luis XIV decide trasladar aquí sus aposentos, y fue aquí, en esta misma sala, donde se gestó la esencia de aquella monarquía, tocada de divinidad, que se empeñaba cada día en demostrar porque era ella, y no otra, la elegida de Dios. Aquí se celebraban los almuerzos privados del Rey Sol y aquí también tenían lugar dos de las ceremonias que más han trascendido a través de los siglos, la ceremonia del despertar y la ceremonia de acostarse del Rey. ¿No sabéis en qué consistían?, pues de manera breve, para que os hagáis una idea os las contamos: “Le lever du Roi”, el despertar, era mucho más que empezar el día el monarca, era una ceremonia rigurosamente estructurada. Un ayudante de cámara, que dormía a los pies de la cama, le decía al rey a la hora indicada, “Señor, es la hora”. El primer médico y el primer cirujano, certificaron cada mañana, la salud del soberano para a continuación rezar durante un cuarto de hora acompañado de los miembros de la familia real. Luego era el turno del barbero y después del desayuno y finalmente se vestía ayudado por dos personas que tenían específicamente este cargo eran el Primer Gentilhombre de Cámara y el Máximo del Guardarropa. Y esto era así.....¡cada mañana!. La ceremonia para acostarse que sucedía en esta cámara era quizá menos espectacular pero igual de estructurada. Lo primero de todo es que cuando el rey se iba a la cama, se acababa para todo el mundo la jornada. Y sólo después de que el rey se desvistiera, de las oraciones dirigidas por un sacerdote y convenientemente acompañado, y de dar las buenas noches, podían los cortesanos volver a sus habitaciones.

El Gran Aposento del Rey

Aquí se sucedían los lunes, los miércoles y los jueves de 17 a 20 y desde el otoño hasta el principio de la primavera, las conocidas y famosas “noches del apartamento”. A lo largo de las diferentes salas el rey se dirigía a los grupos que allí se daban cita y a lo largo de estas jornada, y sólo en estas jornadas, impedía el rey que se le hicieran reverencias. Siete son los salones que componen este aposento:

  • El Salón de Hércules, este es el primero de los salones del aposento donde se encuentran las obras de Veronese “La comida en casa de Simón Fariseo” y de François Lemoyne “La Apoteosis de Hércules”.
  • EL Salón de la Abundancia, que era donde quedaba instalado un buffet de cafévinos y licores.
  • EL Salón de Venus, por este salón, a través de la “escalera de los embajadores” se accedía al gran aposento. Las mesas de este salón quedaban adornadas en estas jornadas, de cestas de flores, frutas frescas, frutas confitadas y mazapanes.
  • EL Salón de Diana, el Rey era un gran aficionado al billar y era aquí donde se celebraban las partidas de este juego. El rey jugaba bajo las atentas miradas de las damas de la corte, que llenaban la estancia de aplausos, motivo por el cual la sala se ganó el sobrenombre de “la cámara de los aplausos”.
  • ELSalón de Apolo, que era el más fastuoso de todos los salones, con lujoso mobiliario, un trono de 2,60 metros, tapicerías laboriosamente bordadas y diferentes según fuera invierno o verano.
  • EL Salón de Marte, aunque es una sala presidida por Marte, Dios de la Guerra, este salón terminó por ser el salón de baile del aposento, pues aquí se llevaban a cabo las veladas de música y de baile.
  • EL Salón de Mercurio, en su origen este salón era la cámara del aposento y se la conocía como la “cámara del lecho”, tenía espejos y arañas de plata macizos, elaborados por los orfebres de los Gobelinos, pero en 1689, Luis XIV hizo que las fundieran para de este modo poder financiar la Guerra de la Liga de los Augsburgo.

El Dormitorio de la Reina

En el Palacio de Versalles, el rey y la reina tenían de dependencias separadas. Esto no era algo tan extraño en la realeza del momento, pero en este caso además, este hecho respondía a necesidades prácticas, de intimidad, pues en los dormitorios del rey se despachaban asuntos con sus consejeros e incluso se celebraban recepciones.

Sin desmerecer la decoración de la estancia, digna de la altura de la reina, cabe destacar en esta estancia dos elementos que, ya de por sí, han pasado a la historia. Son el joyero de la reina y su puerta camuflada.

El joyero de María Antonieta es una de las obras más importantes del ebanista alemán Johann F. Schwerdfeger y tal parece que estuviera destinado a permanecer en manos de la historia, pues no sólo resistió los disturbios de la Revolución, sino que también evitó las ventas que el Directorio hizo del mobiliario. Es un mueble de madera de roble y de chapa de caoba adornado con bronces y placas de porcelana de Sevres. Se construyó en 1787 con ocasión del renombrado episodio del”collar de la reina”. Este escándalo no sólo hundió la imagen de María Antonieta a los ojos de la nación, sino que hay quien coloca en el el primer resquicio por el que consiguió entrar la Revolución.

En estas dependencias de la reina, hay otro elemento destacado, está a la izquierda de la alcoba y es una pequeña puerta, una puerta secreta, por la que Maria Antonieta huyó de los asaltos al Palacio el 6 de Octubre de 1789.

Dormitorio de la Reina en el Palacio de Versalles de París

El Gran Apartamento de la Reina, donde está su dormitorio, consta además de otras salas:

  • La habitación de los guardias
  • La antecámara del Gran Cubierto
  • La habitación de los nobles
  • El salón de la Paz

La Opera Royal

Casi es imposible concebir una época de esplendor, lujo, opulencia y querer aparentar, sin el telón de fondo de la ópera, de la música, de las grandes y espectaculares representaciones que reunían a lo más granado de la sociedad del momento y que marcaban quien era, quien estaba, y quién ni era ni estaba. Versalles reunía todo esto, como si fuera una gran representación, y por supuesto también rescató un lugar para el arte.

Si bien la ópera en Versalles se comenzó a construir en tiempos de Luis XIV, fue su sucesor, Luis XV quien la vería finalizada. Es, probablemente, la obra cumbre de Auge-Jaques Gabriel. En tiempo de su estreno, en 1770, fue la mayor sala de espectáculos de toda Europa.

Al margen de los espectacular de la sala, lo más característico es que aquí caben, tanto espectáculos como festejos. Para los festejos una plataforma se eleva por el escenario y forma un espacio de aproximadamente 50x20 metros. Para los espectáculos , de los que pueden disfrutar unas 1300 personas, hay una máquina instalada que, a vista del público, permite realizar aquellos cambios en los escenarios que se estimen necesarios.

En esta sala se representaron diversas obras y diversos capítulos históricos y, otro dato interesante de esta ópera royal, los capítulos hablaron tanto de situaciones monárquicas como republicanas.

Petit Trianon

El Petit Trianon fue construido por Auge-Jaques Gabriel para Madame de Pompadour, pero por los designios propios de la vida, ésta murió sin verlo acabado, siendo su sucesora Madame du Barry quien lo habitó hasta la muerte del rey. Para ser justos con los personajes de la historia, debemos decir que Madame de Pompadour fue una amiga, consejera y amante del rey que llegó a ser una de las personas más poderosas del siglo XVIII, además de dueña de grandes estrategias palaciegas. Fue además protectora de las artes, las ciencias y la literatura y muy probablemente hubiera sido una gran habitante de este palacio. El edificio alcanzaría su máximo esplendor de la mano de otra mujer, pues Luis XVI se lo regaló a su esposa María Antonieta quien lo hizo brillar casi hasta nuestros días. Así el petit trianon es elegantees refinado, es pura esencia de Maria Antonieta.

El Petit Trianon simula un templo clásico y de este modo parece evitar de alguna forma la pomposidad que adornaba Versalles.

En su planta baja está la cocina con sus fogones de carbón, y su chimenea, así como la sala de la vajilla. En el primer piso se ubican los aposentos del rey y de la reina, la biblioteca, un salón y las habitaciones de las damas de compañía. En el segundo piso quedan los espacios reservados a los invitados. Hay un último gabinete en el Petit Trianon dedicado a Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III.

Petit Trianon sin embargo, no se entiende sin la perspectiva romántica de María Antonieta. De hecho fue un 5 de Febrero cuando paseaba por los jardines de este palacio, el momento en que se le comunicó la llegada de los revolucionarios. Un día después, el 6 de Febrero, la familia real se iba, para no volver más.

La Aldea de Maria Antonieta

La huella de esta mujer en Versalles, no quedó impresa solamente en el palacio. María Antonieta en Versalles fue más allá, reclamó para sí un espacio de Versalles.

En 1783 comienza María Antonieta a construir su aldea. Pero lejos de ser solo un espacio de recreo en el que pasar los días con sus damas de compañía, lejos del bullicio, aquí se levantó una explotación que sirvió además para llenar las cocinas de Versalles de productos cultivados en el propio terreno.

Nada más terminar el primer jardín, en los alrededores del Petit Trianon, María Antonieta continuó extendiendo su idea hacia la puerta de Saint-Antoine. Así surge la pequeña aldea: 11 casas, 5 reservadas para la reina y sus invitados, todas con su propio jardín y una granja con vacas, toros, cabras y palomas.

Las ampliaciones y los anexos se fueron sucediendo con los años: un columpio para los niños de la realeza en 1785, un juego de bolos en 1788. La Torre de Marlborough se usaba para pescar o para dar paseos en barca.

El Gran Trianon

Lo que hoy vemos como Grand Trianon, fue en su momento bautizado como “Trianón de Porcelana”, una construcción que el rey Luis XIV encargó en 1670 a Le Van para Madame de Montespan (una de las favoritas más importantes del rey). Fue ésta una construcción tan hermosa que cautivó a la aristocracia de la época. Pero este primer edificio, pese a su belleza, resistía mal el paso del tiempo y como revelándose a envejecer empezó a presentar fisuras en los muros. Esto unido al hecho que en Madame Montespan ya no era la favorita del rey motivó que el rey demoliera este Trianón de porcelana para levantar en su lugar el Grand Trianon.

El mármol rosa y los jardines abren la puerta de este edificio elegante, dulce y grandioso. Solo tiene una planta y ya desde sus orígenes además de por sus jardines está rodeado por miles de plantas.

Aquí pasará las temporadas de buen tiempo María Leszcziuska y María Antonieta celebrará igualmente diversas representaciones si bien ésta siempre preferirá y elegirá su Petit Trianon. También fue durante una época la morada de Napoleón y de su esposa.

El mobiliario de la época se perdió durante la Revolución. Lo que hoy podemos ver es fruto , prácticamente en su totalidad, del Primer Imperio.

Los Jardines de Versalles

Quedaría marcado ya por siempre André Le Notre por haber sido quien levantó los jardines de Versalles. Y no es para menos la marca, pues lo que este jardinero, sin formación aparente, consiguió levantar a base de sucesivas creaciones fue la creación de un genio en la materia. El encanto de esta obra y lo eterno de su estampa reside en las grandes perspectivas que abarca, que impiden una visión global. Estamos obligados a ver los jardines de Versalles, avanzando entre ellos,como si recorriésemos capítulos de un cuento, de un auténtico cuento de príncipes y princesas. Y avanzando en este cuento a través de estos jardines nos iremos dando cuenta que aquí cabe todo lo que queramos meter, la carroza, las hadas, los toques de cualquier campana que dan las doce, la magia, al fin, en cualquier rincón.

Así quedó aquí instalado , oficialmente, el modelo de jardín francés.

Los Jardines del Palacio de Versalles en París

El jardín parte de un eje central formado por una línea que baja del palacio, al Gran Canal. En este Gran Canal solían navegar grandes embarcaciones, incluso góndolas, para disfrute, ¡cómo no!de la monarquía y su nobleza. En este estanque, que tal parece un río (1.500 metros de longitud por 62 metros de ancho) se pudo llegar a hacer representaciones navales y además tenía una importante función práctica pues colectaba los desagües de las fuentes situadas por encima de sí.

A partir del eje que os mencionábamos antes salen en sus laterales, sus pequeños bosques, sus laberintos, sus rincones, sus esquinas: el Bosquete de la Colonade, La Satre de Basi, el Bassin de Mirror o el Bosquete de l'Encenade.

Las Fuentes de Versalles

Fueron las fuentes un elemento indispensable a la hora de convertir los jardines de Versalles no sólo en un lugar especial, sino también mágico. Pues bien, hoy en día, las fuentes no permiten que esta función haya quedado al antojo del olvido del tiempo y aún es posible disfrutar, de hecho son un espectáculo no sólo muy recomendable, sino además muy reconocido. No dejéis de disfrutar del Espectáculo del Agua en Versalles si tenéis ocasión de hacerlo.

Ranas y esculturas doradas en una fuente del Palacio de Versalles de París
Fuente de Anton de las tortugas y las ranas

Cada fuente es única, tiene una historia y por supuesto un sentido. Entre ellas os encontraréis:

  • La fuente del mito de Apolo, auténtica representación del Rey Sol.
  • La fuente de Aton de las tortugas y las ranas, que guarda relación con el castigo que Luis XIV infringió a los nobles con ocasión de la conspiración de la Froda.
  • La fuente de Encelada, el tormento eterno.
  • La fuente de Saturno, el invierno.
  • La fuente de Flora, la primavera.
  • La fuente de Cera, el verano.
  • La fuente de Neptuno, un conjunto hidráulico excepcional.
  • La fuente del Dragón que narra el episodio de la serpiente Pitón que muere atravesada por una flecha de Apolo.
  • La fuente de las pirámides, cuatro pilas de plomo superpuestas.

Ubicación de Versalles

En famoso espacio francés ya lleva en su nombre su misma ubicación, pues está en la región de Versalles. Esto ya nos sitúa fuera de París, pues esta región pertenece a Ile de France.

Su dirección exacta es: Place d'Armes, 78000 Versailles, Francia

  • Horario

    1 Noviembre a 31 Marzo

    • Palacio - 9:00 a 17:30 h - Martes a Domingo
    • Palacio  y Dominio- 12:00 a 17:30 h - Martes a Domingo
    • Jardines y Parque - 8:00 a 18:00 h - Lunes a Domingo

    1 Abril a 31 Octubre

    • Palacio - 9:00 a 18:30 h - Martes a Domingo
    • Palacio  y Dominio- 12:00 a 18:30 h - Martes a Domingo
    • Jardines y Parque - 8:00 a 20:30 h - Lunes a Domingo
  • Precio

    • General: 18 €Palacio de Versalles, el Petit Trianon, el Grand Trianon y el Dominio de María Antonieta
    • Tarifa reducida: 15 € o 13 € - Palacio
    • Tarifa reducida: 10 € y 6 € - Palacios de Trianon y al Dominio de María Antonieta

    *25 € si queremos ver el espectáculo del agua de Abril a Octubre

Cómo llegar

  • RER (Réseau Express Régional)

    • Línea C - Parada "Versailles-Rive Ganche"
  • Bus

    • Línea 171