Guia de viaje de

París

Museo del Louvre

Hay rincones en París, que, sin ni siquiera una palabra, convierten a París en la propia historia a contemplar. Uno de esos rincones que defienden el valor de París, es el Museo del Louvre. Se estima que, cada año, lo visitan 8 millones de personas, pasando a ser uno de los más visitados del mundo. 

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Buendía os ofrece hoy y siempre amar y conocer París; esta vez a través del Museo del Louvre. Mil artes, mil pasiones, mil emociones, mil enseñanzas. Una sola ciudad: París. Siempre y siempre, París.

Historia del Museo del Louvre de París

Cuando Luis XIV llega a Francia decide dejar de habitar el Palacio Real para trasladar la residencia familiar a Versalles. En ese momento, quienes ocupan el palacio son los nobles, los intelectuales y los artistas de la época. Son precisamente estos, los artistas, quienes le proponen al monarca del momento, Luis XVI, formar en el Palacio Real un museo, quien se muestra entusiasmado con la idea.

En el año 1791, el Museo del Louvre, quedaría consagrado a “la reunión de todos los monumentos de las ciencias y las artes” y dos años más tarde, en 1793se inaugura el Museo. Aquí eran expuestas las obras pertenecientes a las colecciones reales, y aquellas otras que sin ser propiedad de ningún rey eran confiscadas o llegaban procedentes de las victorias militares que tocara celebrar en cada momento.

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En el momento del Imperio napoleónico, el Museo del Louvre no utilizó este nombre, sino el de “Museo Napoleón”. A la colección se iban sumando obras que lo convierten en el museo más importante del mundo, sin embargo, Napoleón cae y el museo es desmantelado. Es el fin de la primera era del Louvre, pero no del segundo que pronto comienza a ver de nuevo su reorganización. Así llegan al Museo del Louvre la sección de antigüedades egipcias, el Museo de la Marina, la Galería española y los museos asirio, mexicano, argelino y etnológico.

La II Guerra Mundial no le es ajena, ni a él ni al mundo que la tuvo que padecer, y durante el conflicto hay que trasladar numerosas obras; había que ponerlas a salvo. Pero aún en estas condiciones, el Museo abre las puertas en el año 1940. No iban tampoco a ser los nazis quienes acabaran con él.

Y al final, se produce el “Grand Louvre”: la reestructuración definitiva que es la que observamos a día de hoy. Esta reforma es llevada a cabo por François Miterrand y el arquitecto Ieoh Ming-Pei. Conoce toda la historia del museo del Louvre en nuestra visita guiada.

Arquitectura del Museo del Louvre

El Museo más famoso del mundo, así se conoció el Museo del Louvre en París, es un complejo que ha transitado a lo largo de los siglos y por sus más de 40 hectáreas. Los palacios y los jardines que lo conforman forman tres plazas:

  • Cour Carrée, que tiene varios pabellones: Sully, Arles y Marlengo.
  • Cour Carrousel, con los pabellones, a los flancos, Richelieu y Denon. Es precisamente en esta plaza donde se encuentra el Arco del Carrusel.
  • Cour Napoleón es la más grande y a ella le acompañan el Pabellón de las Flores y el Pabellón de Marsan.
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El Museo del Louvre es una consecuencia del trabajo de muchos siglos, por lo que es también un reflejo de los diferentes estilos que fueron ocupando el panorama artístico de cada uno de estos siglos. Es por esa razón por la que en el complejo son fácilmente identificables los estilos románico, renacentista y barroco.

Las Pirámides del Museo del Louvre de París

Con la Francia presidida por François Mitterrand y con el arquitecto Ieoh Ming Pei llegó uno de los elementos del museo del Louvre que, pese a haber llegado de los últimos, se terminó por convertir en referencia mundial del mismo. Hablamos en esta ocasión, de la pirámide del Louvre.

La pirámide se inauguró coincidiendo con el bicentenario de la Revolución Francesa, en el año 1989. Respetando la proporciones que se plasmaron en la famosa pirámide de Keops, mide 35,42 metros de ancho, 34 de alto y está compuesta por 95 toneladas de acero y 105 de aluminio. Realmente, dicha pirámide tiene 673 paneles, 603 forman rombos y los 70 restantes tienen la manera del triángulo. Llegó a publicarse que el número de paneles era de 666. El famoso número del diablo dio pie a numerosas teorías conspiratorias, inclusive se llegó a referir un probable pacto con el dueño del infierno.

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Lo cierto es que la pirámide es un gran contraste. No deja de ser un elemento moderno, surgido de un proyecto innovador que choca con la parte más vetusta del complejo. Pero es igual de cierto que a día de hoy la integración es total y ya no podríamos pensar en el Museo del Louvre sin sus pirámides.

Esta pirámide, ya casi emblema, cumple además con dos importantes funciones:

  • Es el paso a un nivel subterráneo de las Galerías, que facilita el acceso del gran número de visitantes que a diario lo visitan, comunicando las alas Richelieu, Denon y Sully entre sí.
  • Permite la entrada no solo de los visitantes, sino también de la luz natural.

No es esta la única pirámide del Museo, hay otras tres más pequeñas. Su ubicación, en este caso no es aleatoria, sino que están colocadas de la mejor manera para iluminar el interior del Museo. 

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Y aún hay una pirámide más, una pirámide que no se ve y que, a día de hoy compite en fama con la pirámide principal, es la pirámide invertida del museo, la Pyramide Inversée, cuya fama le viene dada, a partir de la publicación del libro de Dan Brown, “El Código Da Vinci”. Y así entreteje el autor, el Museo y la pirámide en su novela: "La pirámide está al revés con su vértice apuntando al suelo aproximadamente a metro y medio del mismo. En este espacio de metro y medio se construyó otra pirámide, mucho más pequeña y que deja este espacio mucho más reducido. Pues en esta pequeña construcción fue donde el autor del famoso libro coloca el misterio del Santo Grial, la tumba de María Magdalena".

Arco del triunfo del Carrusel

La admiración ante la imponente presencia del Louvre y su famosa pirámide, competirá con otro de los bellos elementos que adornan el exterior del Louvre: el Arco del Triunfo del Carrusel.

La obra la mandó construir Napoleón Bonaparte y está claramente inspirada en el arco romano de Severo, un antiguo arco romano a los pies de la colina del Capitolio, en Roma. Es una sucesión de tres arcos de diferentes colores en la superficie y a la que se le añaden en el año 1828 la escultura de la cuadriga. Una copia de los caballos de San Marcos que el propio Napoleón robó en Venecia y que él mismo tiene que restituir al caer derrotado en la batalla de Waterloo.

A esta cuadriga, a modo de escolta, la acompañan las esculturas de la victoria y de la paz. En esta magnífica composición también se puede contemplar la presencia de cuatro columnas de mármol en tono rojizo, que se adornaron con bajorrelieves en los que poder plasmar diversas victorias imperiales.

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Las salas del Museo de Louvre

Una vez traspasada la entrada del Museo del Louvre, lo que se nos abre a nuestros pies es tan inmenso, tan vital, que va a tomar prestados todos nuestros sentidos y a cambio nos prestará, en cada paso, en cada nueva sala, en cada colección descubierta, un nuevo tesoro. El Museo del Louvre, por tanto, se divide en varias plantas: hall de Napoleón, subsuelo, planta baja, primera planta, segunda planta. Y a su vez, hay, en cada planta, tres alas:

La Balsa de la medusa de Jean Louis Theodore Gericault

Ala Denon

Encontraremos obras y esculturas italianas y españolas, obras francesas del siglo XIX y obras de Europa del Norte, Grecia, Etruria, Roma, Egipto romano, Egipto copto, Artes de Asia, África, América y Oceanía.

Ala Richelieu del Louvre

Ala Richelieu

En esta ala encontramos las pinturas flamencas de los siglos XIV a XIX. Pinturas alemanas, flamencas y holandesas, objetos de arte medieval y del Renacimiento, los aposentos de Napoleón III y esculturas francesas, de Mesopotamia y del Antiguo Irán.

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Ala Sully

Contiene pinturas francesas, paneles y dibujos de los siglos XVII a XIX. Además de diversos objetos de arte de Grecia, Etruria, Roma, Egipto faraónico, Antiguo Irán, Arabia y Levante.

Subsuelo

No hay un solo rincón del Museo del Louvre que no contenga arte, incluido, en este caso la misma entrada del Museo. En el subsuelo están los restos del inicio de este pequeño gran mundo, pues es aquí donde se conservan los restos de aquella muralla del medievo que nació para contener invasiones. Son dos salas y un recorrido por los que andar y descubrir la historia arqueológica del antiguo palacio. Entre los tesoros de esta parte del Museo, está la famosa estatua de Gregor Erhart “Santa María Magdalena”, una reproducción del cuerpo desnudo de María Magdalena.

Planta baja

Aquí están las antigüedades orientales: son unas colecciones sobre Oriente Medio que llegan a remontarse hasta el año 7000 aC. En concreto, hay diversidad de las antigüedades egipcias, en las que ver una de las colecciones sobre el Antiguo Egipto más importantes del mundo, desde el año 4000 aC hasta la época cristiana. El paso por esta sala de antigüedades egipcias nos deja ver el resultado de las excavaciones del siglo XIX, diferentes sarcófagos y máscaras, diversas esculturas de escribas y de dioses, así como, se encuentra el lugar del reconocido rey Akenaton, esposo de Nefertiti. Las antigüedades griegas, etruscas y romanas son el lugar para poder ver las colecciones reales que se obtuvieron durante el período de la Revolución Francesa.

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En esta colección están agrupadas, por un lado, las antigüedades etruscas y romanas y, por otro lado, las griegas. Por tanto, su división sería la siguiente:

  • Arte griego clásico: objetos de bronce y jarrones.
  • Arte romano: retratos, relieves, sarcófagos, mosaicos, pinturas, objetos de plata.
  • Orígenes del arte griego, Edad de Bronce y estilo germánico (3200 aC-720 aC).
  • Arte helenístico, (siglos III-I aC).
  • Arte griego arcaico (siglos VII-VI aC)
  • Arte etrusco (siglos IX-I aC)
  • Variedad de artes de África, Asia, Oceanía y América

Primera planta 

Si seguimos avanzando por el arte en su más alta expresión llegaremos a los aposentos que en su día fueron de Napoleón III. Aquí, reposan para su contemplación más antigüedades egipcias, griegas, etruscas y romanas. Poco a poco, nos acercamos ya a la parte del Museo dedicada a la pintura, parte en la que se encuentran algunos de los reclamos más importantes, más reconocidos y valorados no solo del Museo del Louvre, sino en el mundo entero.

En esta primera planta podremos ver las pinturas italianas de los siglos XVI y XVII; que se han convertido en una de las salas más codiciadas pues es en la que podremos conocer, o volver a ver, a la Mona Lisa. En esta primera planta también podremos observar la Galerie d'Apollon que guarda en su interior la colección de las Joyas de la Corona francesa desde 1887.

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Segunda Planta

Esta segunda planta es la cuna de la pintura francesa, que se encontrará en el Salón Rojo y en las salas 75, 76 y 77 en las que podremos admirar las obras de grandes pintores como Eugène Delacroix, Théodore Gericault o Jaques Louise David.

A la sala 60, llega el siglo XIX de la mano de autores de relevancia tal como Jean Auguste Dominique Ingres. También está presente, en la sala 8, la Alemania de los siglos XV y XVI, junto con la mano de Alberto Durero. Además del arte de Los Países Bajos de Jan Van Eyck y la Holanda del siglo XVII, así como los trazos de Johannes Vermeer que ocupan, respectivamente, las salas 4 y 38.

Obras más importantes del Museo del Louvre

No es fácil evitar el sonrojo al intentar hacer una lista de las obras del Museo. No nos sonroja tanto el hecho de incluir las obras que por su relevancia, su fama y su importancia en el mundo del arte son imprescindibles, sino el tener que dejar fuera otras que suspiran el arte de la misma manera que lo alientan las elegidas de la lista. Sin embargo, os contaremos nuestras obras más importantes y que no puedes dejar de visitar.

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  • La Mona Lisa, no podía faltar presidiendo nuestra pequeña y modesta lista. Esta obra de Leonardo Da Vinci es la más visitada de todo el museo. Tanta es la afición de los turistas que, a veces, hay que esperar cola para poder verla o sacarle una fotografía. Se encuentra en la Sala de los Estados, concretamente en la sala 711 de el ala Denon, en la primera planta.
  • San Juan Bautista de Leonardo Da Vinci; esta es otra de las obras de Da Vinci que podremos disfrutar en el Museo Louvre de París en la Gran Galería, concretamente en la Sala 710, compartiendo ala y planta con la obra de su mismo autor: La Gioconda o Mona Lisa. 
  • Betsabé con la carta de David, de Rembrandt, que data de 1654 y se encuentra en la sala 844, del ala Richelieu, en la segunda planta.

  • Venus de Milo o Afrodita, una escultura de Alejandro de Antioquía, en la sala 346 del ala Sully, en la planta 0. 

  • Victoria de Samotracia, continuando con las esculturas; es un imprescindible del Louvre, en la sala 703, en la ala Denon, en la primera planta.
  • Psique reanimada por el beso del Amor, de Antonio Canova. Es una de las figuras mejor conservadas y más bonitas de observar. La podréis encontrar en la Galería de Miguel Ángel, en la sala 403, del ala Denon, en la planta 0.

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Curiosidades del Museo del Louvre de París

Son precisamente lugares como este, Museo del Louvre, los que son capaces de aglutinar sobre sí infinidad de historias y también de leyendas. Pues junto a ellas, también podemos descubrir datos curiosos, que quizá nunca hubiéramos imaginado que fueran así.

Aunque hoy no cabe pensar en el Louvre, sino como el Museo que es, hubo una época en que perdió esta función. Fue durante la II Guerra Mundial. En este período, las paredes del museo llegaron a verse desnudas, desposeídas de sus obras, que fueron hábilmente descolgadas para ponerlas a salvo de caer en manos indebidas. Así encontraron los nazis el Museo: vacío del arte que ansiaban encontrar. De esta manera fue como el Museo del Louvre se convirtió en un almacén, almacén en el que se guardaban las obras que los alemanes requisaban. Con el tiempo, cuando la situación del mundo se alejaba de la guerra, dichas obras pudieron ir volviendo a sus dueños. 

Siguiendo con las obras de arte, no deja de ser curioso que una de las piezas por excelencia del Louvre, La Gioconda, fuera una de las que más trabajo costó para encontrar su sitio. Estuvo en el cuarto de baño de francisco I de Francia, en los aposentos de las Tullerías en la época de Napoleón, en el castillo de Amboise, la abadía de Luc-Dien y en el Museo Ingres Montanbau, durante su recorrido errante en la II Guerra Mundial. En el año 2005 quedó instalada en la “Sala de la Gioconda” que hoy podemos visitar.

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Y son, precisamente, las obras de arte las que suelen protagonizar las historias más curiosas, otra de ellas, otro icono del Louvre, “La Victoria de Samotracia”, inspiró uno de los logos que, al igual que ocurre con el museo, es de fama y reconocimiento mundial. Inspiró el logotipo de la marca deportiva “Nike”.

El Museo expone aproximadamente 35.000 piezas. Llama la atención que aún una cantidad mayor, sobre 38.000 descansen en su bodega. Cuando acaba la Revolución Francesa, el Museo del Louvre se convierte en uno de los primeros en abrir sus puertas a todo el mundo, sin distinguir, ni importar, el origen o la clase social de los visitantes.

Son 60.000 metros cuadrados de Museo, el equivalente a 35 canchas de fútbol. El Museo del Louvre cuenta en la actualidad con dos “sucursales”. Una de ellas es el Museo de Louvre-Lens en Nord de Palais y el otro en Abu Dabhi. 

Leyendas sobre el Museo del Louvre de París

Hubo una época, evidentemente una época pasada ya, en la que se creía en las maravillas artísticas que se podían conseguir, mezclando lamunie” (una sustancia que segregan los corazones humanos) con óleos y aceites. Así, cuando miembros de la realeza donaban sus corazones para su embalsamiento, eran rápidamente adquiridos por los artistas de la época. Uno de estos artistas fue Martin Drölling que adquirió para este uso los órganos vitales de Ana de Austria, María Teresa y la duquesa de Montpensier. Se dice que con ellos pintó un famoso cuadro. Y vosotros mismos podréis decidir qué hay de verdad y qué hay de leyenda, cuando visitéis el Museo del Louvre y os veáis frente al “Interior de una cocina”. Si la leyenda de los corazones humanos es cierta o no, solo el Louvre lo sabe.

Descubre el Louvre de la mano de un experto

Louvre con guía y entrada

Y posiblemente sea también solo el Louvre quien nos pueda decir qué hay de verdad en el trabajador que no está en ninguna plantilla, el que no recibe ninguna nómina y el que no es precisamente amigable. Habrá que preguntar que sabe de Belphegar. La historia no termina de decirnos si es más fantasma que momia o más momia que fantasma, aunque si nos dice que cada vez que se aparece lo que deja es terror. Quizá el Museo algún día nos aclare las dudas. Mientras tanto Belphegar seguirá siendo una leyenda del Louvre.

Imposible hablar del Museo sin la Gioconda. Imposible referirse a la Mona Lisa sin detenerse en sus historias. Esta obra protagoniza casi todo el Museo y protagonizó, como no podía ser de otra manera, el robo más sonado. Fue Vincenzo Perruggia quien firmó la autoría. Sus motivos siguen siendo parte de los misterios del Louvre y al final de los dos años y once días que se tardó en resolver el crimen, quedó la leyenda. Así que solo nos queda preguntarnos si es ese el original cuadro de Leonardo Da Vinci. Esta, en honor a la verdad, es una leyenda que se cuenta bajito, muy bajito.

Con esta guía habéis aprendido hasta los secretos del Louvre mejor guardados, pero aún nos queda un as en la manga que vamos a compartir contigo: La visita virtual del Museo del Louvre, sí, así como lo lees. Podrás visitar el Museo desde la comodidad de tu casa y totalmente gratis desde su página web. Si es cierto que no podrás visitarlo al completo porque, si no, ¿dónde queda la magia? Pero si nos servirá para poder hacernos más expectativas, aún si cabe. 

  • ¿Cómo visitar el museo del Louvre?

    Una vez en complejo del Louvre, nos gustaría indicaros que hay varias maneras de acceder al interior.

    • La más conocida y también en la que más colas se forman para entrar, es la principal, que es la que está en la pirámide de cristal. Pero además de esta, hay otras cuatro opciones.
    • Porte des Lions, desde aquí se accede directamente a las colecciones de Asia, África, Oceanía y América.
    • Hay una entrada desde el metro Palais-Royal-Museé-du-Louvre.
    • Se puede acceder por el acceso al centro comercial del número 99 de Rue de Rivoli
    • En el Arco del Triunfo del Carrusel hay también otras dos entradas al Museo.

    También hay una opción de visitar el museo virtualmente de manera totalmente gratuita y es a través de su página web. No podréis visitar todas las salas, ni su colección al completo, pero merecerá la pena para saber qué nos vamos a encontrar cuando vayamos. 

  • ¿Qué ver en el Louvre rápido?

    En tu visita rápida al Louvre no pueden faltar nuestros seis fundamentales, como ya indicábamos antes: La Mona LisaSan Juan Bautista, Betsabé con la carta de David, Venus de MiloVictoria de Samotracia y Psique reanimada por el beso del Amor.

  • ¿Qué hay en el museo del Louvre?

    En el museo del Louvre te podrás encontrar desde esfinges egipcias hasta obras de Leonardo Da Vinci. El exterior del Louvre cuenta con un total de cuatro pirámides y del Arco del Triunfo del Carrusel. En su interior, hay cinco plantas y en cada planta tres alas: Ala Denon, Ala Richelieu y Ala Sully. 

  • ¿Qué es lo más importante del Museo de Louvre?

    Lo más importante del Louvre es la Mona Lisa y su principal pirámide.

Ubicación del Museo del Louvre

  • Rue de Rivoli
    • 75001, París

Detalles

  • Precio

    • General: 17 €
    • Gratis para menores de 18 y para menores de 26 residentes en el Espacio Económico Europeo
    • Gratis el 14 de julio para todos

    Podemos visitar también el Museo Eugene Delacroix

  • Horario

    • 9:00 a 18:00 h - Todos los días, excepto el martes que no abre.

    *Las salas irán cerrando 30 minutos antes de la hora de cierre*

Cómo llegar al museo del Louvre

  • Metro

    • Parada Palais-Royal-Musée du Louvre
  • Bus

    • Parada Musée du Louvre