Francia

Guia de viaje de

Paris

Hospital de Los Inválidos

Cuando todo el mundo mira a una ciudad, habla de una ciudad y conoce una ciudad, aun sin haber estado en ella, sin duda es porque esa ciudad tiene magia. Pero como no puede ser de otra manera, lo mejor de las ciudades no puede ser escrito, no puede ser contado y por supuesto no puede ser imaginado. París hay que verla, verla a plena luz del día y verla de noche. Hay que patearla, patearla con un mapa en la mano y patearla sabiendo que nos perderemos en sus calles. Hay que desayunar, comer y cenar sabiendo que cada bocado probablemente nos engorde, pero nos da igual porque estamos en París!!.

  • Hospital de Los Inválidos
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    Hospital de Los Inválidos
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A cambio de todo esto la ciudad francesa nos promete recorridos románticos, barrios bohemios, calles luminosas, esquinas misteriosas, delicias que se ver, se huelen y se saborean. Pero sobre todo París nos promete robarnos el aliento y uno de los ladrones de nuestro aliento será, sin duda el Hospital de los Inválidos. Nos robará el aliento no por lo grandioso de su construcción o por lo magnífico de su estampa, sino por su historia, por la historia que flota en el. Recorrer los inválidos es un recorrido seguro…..seguro!!

Un poco de historia

Hasta bien entrado el siglo XVII, los soldados que alzaban el nombre de Francia por las trincheras, lo único que obtenían al volver a casa era una absoluta ignorancia. No eran nada, tenidos por inútiles o por demasiado ancianos ya no había sitio para ellos, la miseria o la delincuencia eran sus únicas opciones.

Fachada del Hospital de los Inválidos en París
Fachada del Hospital de los Inválidos en París

Es en 1640, cuando bajo el mandato del rey Luis XIV, obtienen reconocimiento real y también cuando se comienza la construcción del Hospital de los Inválidos. El sentido de construir el Hospital era ese, dar un cobijo, una atención y un sentido a los soldados retornados del frente. No es difícil imaginar que la afluencia de personas que reclamaron este servicio fue muy numeroso. El siguiente problema, sin embargo, estaba servido, ¿cómo se organizaba?, ¿qué hacer con tanta gente, tan diferente?. La solución estuvo en jerarquizar la institución y en establecer una disciplina firme, de esta manera se distingue a aquellos soldados menos graves y a los realmente inválidos. Los primero seguirían cumpliendo funciones secundarias en el ejército, formaban la guardia en las Tullerías, el Louvre o la Prisión. De este modo y progresivamente, la presencia de estos hombres en la ciudad fue haciéndose cotidiana y surgen los primeros barrios en los que los viejos soldados regentan tiendas de artesanía y de oficios diversos. Estaban ya lejos de la imagen de delincuencia que en el pasado habían tenido.

Desde aquí, la situación de estos soldados y miembros del ejército francés, ven como su situación mejora. En 1764, los soldados inválidos reciben una pensión, en 1771 se ofrece salario a todos aquellos que hubieran prestado servicio en más de tres contratos y en 1776 aparece por primera vez la recompensa militar.

Características del edificio

Este magnífico proyecto se puso en manos de Libéral Bruant.

El conjunto en si, merece tan sólo un calificativo, imponente. En su parte sur, podremos ver la Iglesia del Domo y la Catedral de San Luis de los Inválidos. Al norte, el patio central se abre en dirección al Sena dejando una explanada desde la que tendremos una visión realmente maravillosa. Si cruzamos el puente de Alejandro III, llegaremos en la otra orilla al Grand Palais y al Petit Palais.

Hay varios edificios funcionando en el Hotel de los Inválidos:

  • El Museo de la Armada.
  • La Galería Real de planos en relieve.
  • El Museo de la Artillería.

Tras la Segunda Guerra mundial se crearon los museos de:

  • Orden de la Liberación.
  • Historia Contemporánea.

Cuando os veáis recorriendo este Hospital de los Inválidos, pensad que este es uno de los monumentos más importantes de París, y lo es no sólo por su aspecto, sino por ser una parte muy importante del pasado de la armada francesa.

La Iglesia del Domo

Recibe este nombre de su gran cúpula dorada (imposible no verla y no apreciarla). Las obras de esta Iglesia comenzaron después de los edificios principales, comenzó su construcción en el año 1677 y fue inaugurada en 1706 como iglesia real. La construcción de esta Iglesia, responde a un desacuerdo con el proyecto inicial del Hospital de los Inválidos del propio rey Luis XIV. El rey quería que la realeza, los nobles y los soldados, escucharan y asistieran a misa. Lo que el rey no quería era tener que mezclarse con clases, a sus ojos claramente inferiores. La idea se traslada al afamado arquitecto Jules Hardouin – Mansart, que para dar satisfacción al rey proyectó dos Iglesias dándoles, eso sí, una continuidad arquitectónica. En esta división la Iglesia del Domo (Église du Dome) queda dedicada a la oración del monarca y de la realeza.

En el pintoresco cuadro de los tejados de París, la cúpula dorada de esta Iglesia es un punto de referencia. La claraboya tiene, ni más ni menos, 107 metros de altura. Más de 12 kilos de oro de 24 kilates están repartidos en 550000 láminas. El último baño se le dio en 1989 coincidiendo con el bicentenario de la Revolución Francesa.

En esta Iglesia trabajaron algunos de los artistas más importantes del rey Luis XIV: Charles de la Fosse, Jourenet y Girardon.

De Iglesia inicial, pasa a panteón recibiendo glorias militares y acogiendo el féretro de el mismísimo Napoleón Bonaparte.

Así una vez traspasemos su fachada exterior nos encostraremos el mausoleo de tan ilustre huésped rodeado de las tumbas de : Joseph, el Mariscal Vanban, el Mariscal Foch, el Mariscal Lyantey, el Mariscal Turenne y Jerome Napoleón.

Tras todos estos mausoleos está el altar mayor, hecho por Luis Tullius Joachim Visconti. Este altar construido entre 1843 y 1853, tiene 7 metros de altura.

La tumba de Napoleón

La trascendencia de la figura de Napoleón, es algo que cae fuera de los temas de discusión. Por unos motivos o por otros, el general francés es uno de los personajes que, de manera incuestionable, alcanzó el rango de inmortal. Evidentemente su tumba, ni podía estar escondida, ni podía pasar desapercibida. Y aquí esta. En los inválidos. Ni más ni menos en el Hospital de los Inválidos.

Situado el mausoleo bajo la gran cúpula de la Iglesia, los restos del militar francés reposan aquí desde 1861 (40 años después de su muerte), recordemos que Napoleón no muere en Francia, muere en el exilio en la Isla de Santa Elena y sus restos no llegaron a Francia hasta 1840.

El mausoleo fue obra de Luis Visconti es de porfirio rojo de Rusia y tiene un zócalo de granito de Los Vosgos. Aunque lo que veamos sea sólo una pieza, no es tal, sino que son seis, al más puro estilo “muñeca rusa”. Desde la más interior hasta la más exterior, cada una de las sucesivas cajas son de: acero recubierto de estaño, caoba, plomo, otra vez plomo, madera de ébano y roble. Napoleón, como dijimos, no fue un personaje que pasara desapercibido….su última morada no iba a ser menos!

Como curiosidad, todos los lugares cargados de historias tienen leyendas y curiosidades varias, se dice que Napoleón mandó diseñar su tumba con la forma que hoy vemos, para hacer que todo el mundo que la visitara se tuviera que inclinar ante él. El propio Hitler, cuando visitó el complejo, se arrodillo. En vida Napoleón dio poca tranquilidad a Europa, se ve que no tenía pensado cambiar de opinión a su muerte!

La Catedral de Los Inválidos

Este edificio, obra de Hardouin-Mansart (también llamada la iglesia de los soldados) está dedicada a Saint-Louis y consagrada a la Santa Trinidad. A día de hoy es la catedral de los ejércitos franceses.

La Iglesia, clásica y sencilla, cuenta con un órgano obra de Germain Pilon, uno de los escultores franceses más importantes del Renacimiento. Pero quizá lo que más nos pueda llamar la atención sean los trofeos que contiene y que fueron arrebatados al enemigo, ilustrando así la historia del ejército francés. Los trofeos, no obstante, no siempre estuvieron aquí, de hecho hasta la revolución francesa adornaban la bóveda de la catedral de Notre-Damme. En 1793 fueron trasladados al hotel. En esta época convulsa el Hotel de los Inválidos recibe la misión de conservar los emblemas y los trofeos, que corrían el serio peligro de ser destruidos, y tal es la lealtad y el empeño con que se acepta esta misión que, el gobernador del Hotel llega a quemar cerca de 1500 trofeos en el patio del hotel, para evitar que cayeran en manos del enemigo.

En esta bóveda descansan también los restos de los gobernadores del Hotel y de jefes militares y mariscales.

Ubicación de Los Inválidos en París

Los Inválidos se encuentran en uno de los distritos más famosos de París, el VII, famoso por albergar tanto este espectacular complejo como la Torre Eiffel.

Su dirección exacta es: Rue de Grenelle, 129.

  • Precio

    • General: 9 €
    • Reducida: 7 € - A partir de las 17:00
    • Jóvenes entre 18 y 25 años pertenecientes a la UE: Gratis
    • Paris Pass y Paris Museum Pass: Gratis

     

  • Horario

    10:00 a 18:00 h* - Todos los días - 1 Abril a 30 Septiembre

    10:00 a 17:00 h - Todos los días

    *Martes hasta las 21:00 h

    **Cierra el primer lunes de cada mes

Cómo llegar Los Inválidos

A los Inválidos podemos acercarnos usando varios medios públicos de transporte:

  • Metro

    • Líneas 8 y 13 - Parada "Invalides"
  • RER (Réseau Express Régional, trenes regionales de París)

    • Línea C -Parada "Invalides"
  • Bus

    • Líneas 28, 49, 63, 69, 82, 83, 87 y 92