Francia
Guía de viaje de

Paris

El Panteón de París

Cuando caminamos por París, irremediablemente nuestra mente siempre viaja un paso por delante. Caminando por la ciudad, inevitablemente, vamos en busca de los bocados deliciosos que sabemos que hay, de los tragos de vino que sabemos que se estilan, de los rincones bohemios en los que fotografiar siquiera un instante de ese París eterno.

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El Panteón de París

Vivimos cada barrio sabiendo que ese barrio forma parte de algo grande, andamos cada calle sintiéndonos protagonistas de las historias que el cine nos hizo llegar y a las que París contribuyó a hacer inmortales. Y pasando nuestros días en París también trazamos caminos tras la historia que París ofrece y que aún hoy nos muestra como si estuviéramos en su ayer. No nos vamos sin los símbolos inevitables de París, sin la Torre Eiffel, sin Notre Damme, sin Los Inválidos....y en la búsqueda de esas historias, no podemos, ni debemos, olvidar el Panteón, el Panteón de París que, entre sus paredes y bajo sus recuerdos, custodia lo más valioso de la historia de un país, a sus hombre y sus mujeres. Porque lo más importante de cualquier país que conserve su ayer, pretenda mantener su hoy y tenga esperanzas en el mañana, son los hombre y mujeres que contribuyeron con su vida y su ejemplo a hacer grande cualquier historia. Y en este Panteón, descansan los hombre y las mujeres a los que la República francesa no sólo ofrece su agradecimiento sino que les muestra su reconocimiento.

Fue el primer monumento importante de París, se levantó en la capital francesa antes que la Torre Eiffel, por lo que durante unos años reinó de manera absoluta en la capital y ofrecía la mejor vista panorámica de la ciudad. Su construcción fue entre los años 1764 y 1790 y al frente de la misma estuvo al principio Jacques-Germain Soufflot y a la muerte de éste lo sucede Jean Baptista Rondelet.

Historia del Panteón de París

El origen del Panteón nace en el año 1764, año en el que el rey Luis XV cae gravemente enfermo. Durante la enfermedad el monarca promete construir una Iglesia en honor de Santa Genoveva si conseguía recuperarse. Y así, al recuperar Luis XV la salud, coloca la primera piedra de lo que hoy es el Panteón en el lugar que ocupaba desde antiguo la abadía de Santa Genoveva (en ese momento en ruinas).La colocación de esa primera piedra, supuso una ceremonia espectacular, con una pintura incluso de grandes dimensiones, realizada a escala, de la obra que estaba a punto de iniciarse.

Las obras de realización terminaron en tiempos de la Revolución Francesa, en el año 1790. Un año más tarde, en el año 1791, la Asamblea Nacional Francesa votó que el edificio quedase destinado a guardar el descanso de los hombres y mujeres ilustres de la patria. Así, mediante Decreto, queda transformada la Iglesia de Santa Genoveva en Panteón, y queda transformada así con un fin: “que el templo de la religión sea el templo de la patria, que la tumba de un gran hombre sea el altar de la libertad”. Entre 1791 y 1793 Quabemiere de Quincy remodela el edificio y éste adquiere el aspecto que tiene en la actualidad. Es en este momento cuando se graba en el frontispicio la inscripción “aux grands hommes la patrie reconnaissante” (a los grandes hombres, la patria reconocida).

La función de mausoleo se compaginó, a partir del año 1806, con la de lugar de culto. Cuando cae Napoleón I y vuelve el Antiguo Régimen se restringe su uso al de solo Iglesia y se borra la inscripción del frontón.

Los cambios en las funciones de este monumento no habían hecho, sino empezar. En 1830, la Monarquía de Julio ( de 1830 a 1848) retira del Panteón el culto católico y en consonancia con lo que predicaban, convierte el Panteón en el “Templo de la Gloria”. La Segunda República trae su propio aire y así pasará a ser conocido como el “Templo de la Humanidad”. No pararía, ni mucho menos, aquí el cambio. El Segundo Imperio decide que el edificio sea de uso exclusivamente religioso y, por segunda vez en su historia se borra la inscripción. Aún falta la llegada de la Tercera República...y la Tercera República llega y trae, esta vez si, el giro definitivo. Tras el entierro de Víctor Hugo, en 1855, el lugar queda definitivamente dedicado a ser el lugar de descanso de los grandes hombre y mujeres de la República Francesa.

EL Panteón tiene la calificación de monumento histórico desde 1920.

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Arquitectura del panteón de París

Lo que Soufflot pretendía, y lo que podremos apreciar a primera vista, era unir “la ligereza de las iglesias góticas, con la magnificencia de la arquitectura griega”.

Así, de la arquitectura griega va a tomar la disposición, el vocabulario ornamental, los órdenes corintios y toscanos y el plano en forma de cruz griega. Del gótico, buscando la idea de ligereza, aplicará el sistema de las bóvedas, los arbotantes y la voluntad, reflejada en sus estructuras, de aligerar al máximos los pilares del crucero.

El edificio tiene por dimensiones: 110 metros de largo por 84 de ancho.

Las columnas corintias que decoran la fachada están coronadas por un frontón, obra de D'Angers que es una alegoría a la gloria de los grandes hombres. En el centro de este frontón la República otorga libertad y protección a las ciencias, que están a su izquierda representadas en las figuras de Laplace, Berthollet, Gaspard Monge, a la filosofía con Voltaire y Rousseau. Hay en esta izquierda también escritores como Pierre Corheille, Fenelon, y artistas como Jacques-Louis David. A la derecha de esta República encuentra su lugar la historia de Francia, y así encontramos a Napoleón o a los estudiantes de la Escuela Politécnica.

El conjunto lo completa un domo de 83 metros de altura. La cúpula consiste en un círculo de columnas que soportan la parte posterior de la bóveda y que está inspirada o al menos emula, y así recuerda, a la catedral de Saint Paul en Londres.

Interior del Panteón de París

El devenir de las ideologías hicieron que, una vez dentro, podamos contemplar tanto elemento religiosos como republicanos.

Interior del Panteón de París
Interior del Panteón de París

La amplitud del espacio y lo diáfano del espacio serán las dos características que llamarán la atención en nuestra visita al Panteón. La luz que nos acompañará entra a través de las ventanas de la cúpula y por las 45 ventanas que el arquitecto coloca por encima de la hilera de columnas. Estas ventanas, que se verán en el interior, no son visibles desde fuera. Gracias al óculo de la cúpula entra la luz y, a través del mismo, podemos ver el fresco que adorna la bóveda. Es un fresco sobre la apoteosis de Santa Teresa realizado por Gros.

Recorriendo el interior podremos ir traduciendo los diferentes estados por los que transcurrió el Panteón, cumpliendo así, un sentido u otro en función del signo político del momento. Junto a los monumento laicos podremos ver murales sobre las vidas de Santa Genoveva (ya que Santa Genoveva está tan ligada al Panteón es bueno saber que fue una santa católica de padre romano y madre griega que lleva a cabo funciones municipales y protege de las invasiones y la hambruna a los parisinos) o San Dionisio. Tras estos murales están las firmas de autores como Puvis de Chavennes o Bonnat.

Quizá lo que más llame la atención recorriendo el interior del Panteón sea el famoso péndulo de Foucault.

El Péndulo de Foucault en el Panetón de París
El Péndulo de Foucault

Es un “bello experimento” que Jean Bernard León Foucault inventó en 1851 para demostrar la rotación de la tierra. Para la demostración puso en el centro de la cúpula un hilo de acero de 68 metros, una bola de acero de 30 kilos y una capa de arena en el suelo. Esta capa de arena la rozaba una punta metálica que el péndulo tenía. Si nos guiamos por la teoría, en un péndulo el plano de oscilación se mantiene fijo en el espacio. Pero, y aquí llegó la demostración, a consecuencia del movimientos de la Tierra, el plano de oscilación gira lentamente. Este giro va a depender de la latitud en la que nos encontremos, así que si estuviéramos en los polos se completaría una revolución cada 24 horas. Cuando Foucault llevó a cabo el experimento en el Panteón se pudo comprobar, para sorpresa de los presentes, que en una hora el péndulo había girado varios grados.

La Cripta del Panteón de París

Unas escaleras guiarán nuestros pasos al corazón del Panteón. Esta es, quizá, la parte más solemne de la visita. Aquí reposan los restos de algunos de los franceses más reconocidos mundialmente por sus aportes a la humanidad. 

En la cripta reposan 73 de estas personalidades. Sus contribuciones a la historia son diferentes, también es cierto que el concepto de “gran hombre” (o “gran mujer”) necesario para reposar en esta cripta han ido cambiando a lo largo de las décadas pues igualmente fueron cambiando las políticas por un lado y las ideologías por otro. 

Aquí está el último descanso de filósofos como Voltaire y Rouseau, que no sabemos si por producto del azar o de la mano del hombre, estos dos hombres que no mantuvieron ninguna amistad en vida, descansan eternamente el uno enfrente del otro. Hay escritores como Víctor Hugo o Émile Zola, en el año 2002 el padre de “Los Tres Mosqueteros” o de “El Conde de Montecristo”, Alejandro Dumas se unió a este espacio de reconocimiento. Descansan aquí científicos como Pierre y Marie Curie, personalidades como Jean Moulin y Félix Ebové, ejemplos de la resistencia en la Segunda Guerra Mundial. No puede haber un lugar para personalidades sin que haya un hueco importante para quienes dedican su vida a un valor eterno como es la paz y aquí encontraron también descanso Jean JauvesRene Cassin o Jean Monnet

Como veis, en los pasillos de esta cripta reposan los autores de parte de la historia de Francia.

El Panteón de París en la actualidad

En el repaso a las personalidades que se encuentran en el Panteón, sólo encontraron lugar dos mujeres: Marie Curie, que ingresó por méritos científicos propios y Sophie Berthelot, que no accedió por méritos propios sino porque sus restos iban con los de su marido, el químico Marcellin Barthelot.

Fue Francois Hollande quien quiso que más mujeres poblaran la cripta y de esta manera en una consulta (no vinculante) en la que se preguntaba quiénes deberían ser los siguientes “habitantes” del Panteón, las mujeres que salieron más reforzadas en esta consulta fueron: Olympe de Gonges, Solitude, Louise Michel, Germaine Tillion y Simone de Beauvoir.

Las últimas personalidades que descansarán en las sombras de este monumento son cuatro héroes de la resistencia a la ocupación alemana: Germaine Tillion, Genevieve de Gaulle-Anthonioz, Pierre Brussolete y Jean Zay. Y ya que estamos repasando las personalidades del Panteón y, en concreto, las nuevas entradas, nos gustaría tomar prestado una pequeña parte de la visión y la lucha que formaron parte de la vida de una de las mujeres recientemente reconocidas, Germaine Tillion: “Pensamos que la alegría y el humor constituyen un clima intelectual más propicio que el énfasis lacrimógeno. Tenemos intención de reir y bromear, y creemos tener el derecho de hacerlo”.

En la historia reciente del Panteón también se valoraron y propusieron, como dignos de acompañar los que allí ya reposan, los logros del escritor Albert Camus. La propuesta partió del gobierno que por entonces presidía Nicolás Sarkosy y fue bastante problemática, pues generó un gran debate. Al final la familia del escritor salió al debate rechazando el posible traslado al Panteón alegando que su padre amaba Lourmarin y que seguro que prefería estar ahí.

Para el acceso al Panteón tiene que mediar un Decreto, firmado por el jefe de estado y debe ser solicitado por un comité de personalidades o de descendientes de los personajes que contribuyeron a defender los valores republicanos o los progresos de la humanidad.

Ubicación del Panteón de París

El Panteón se levanta en la colina de Santa Genoveva, en el Barrio Latino y muy cerca a los preciosos jardines de Luxemburgo.

Su dirección exacta es: Pantheón, Place du Pantheón 75005, París, Francia.

  • Horario

    • 10:00 a 18:00 h - Todos los días - 1 Octubre a 31 Marzo
    • 10:00 a 18:30 h - Todos los días - 1 Abril a 30 Septiembre
  • Precio

    • General: 8,5 €
    • Reducida: 6 €

    Gratis:

    • Menores de 18 años
    • Jóvenes entre 18 y 25 años en determinadas condiciones de nacionalidad o residencia
    • Personas con discapacidad y un acompañante
    • Demandantes de empleo que acrediten al menos 6 meses de antigüedad

Cómo llegar al Panteón de París

Al margen de acercarnos a pie, pues se encuentra en una zona rodeada de escuelas y universidades y a unos 15 minutos de la basílica de Notre Damme, el Museo Cluny o la Isla de San Luis, podemos utilizar diversas opciones de transporte público:

  • Metro

    • Línea 10 - Parada “Cardinal Lemoine”
  • RER

    • Línea B - Parada “Luxemburgo”
  • Bus

    • Líneas 21, 27, 38, 82, 84, 85 y 89

Accesibilidad

Desde Buendía somos, y queremos ser, conscientes de las especiales situaciones de movilidad o dificultades que pueden darse y que deben ser tenidas en cuenta a la hora de organizar y plantear un viaje. Por ello debéis saber que en el Panteón tiene diferentes tramos de escaleras:

  • 206 para el acceso a la columnata exterior
  • 80 para la tribuna interior
  • 40 para el acceso a la cripta.