Francia
Guía de viaje de

Paris

Museo del Louvre

La magia de recorrer París es infinita. Es inmensa. Sobrecogedora y eterna. Sobre todo eterna, es una magia que no puede morir. No es que en Buendía seamos unos enamorados de la ciudad, que lo somos. Es que creemos en esta ciudad. Creemos todos los días.

Piramide y Edificio Museo del Louvre

El viaje a París es el camino que permite poner el pie sobre las baldosas de muchas historias. De historias de ayer, del ayer de los franceses y del ayer del mundo entero. De historias de amor, de intriga, de guerra, de poder. De historias escritas ayer y de las historias que se escribirán mañana. Y por supuesto, de la historia que en el hoy escribiremos nosotros. Pero contar esto sin más, no deja de ser juntar palabras hermosas sobre una ciudad hermosa. París sabe como salir también de esta duda. Hay rincones en París, que, sin ni siquiera una palabra convierten a París no en la historia a escribir sino en la propia historia a contemplar. Uno de esos rincones que defienden el valor de París, está en el Museo del Louvre. Aquí el valor se vuelve lienzo, el valor se cincela en mármoles. Recorrer el Museo del Louvre, da igual cuanto amemos el arte, de lo mismo cuanto sepamos, nos hará amantes y sabios porque hay cosas que no necesitan ser entendidas, valores, como este del Museo del Louvre que se nos colarán en cada vistazo, en cada nueva sala. Y así amaremos París y conoceremos París muchos más. Buendía os ofrece hoy amar y conocer Paris a través del Museo del Louvre. Mil artes, mil pasiones, mil emociones, mil enseñanzas. Una sola ciudad: París. Siempre, siempre, París.

Historia

Solo un emplazamiento de referencia mundial de la talla del Museo del Louvre podía atesorar una historia que empezará en una fortaleza y acabara con ser uno de los museos más importantes del mundo.

Corría la Edad Media en un mundo que aún no podía intuir cual sería el destino final de lo que empezaba a surgir. Gobernaba el Rey Felipe Augusto. Es pues en esta Edad Media y es este rey quien manda levantar en esta zona un espacio cuadrado y una Torre, a la que se la llamaría Donjou o Torre del Homenaje, que compusiera una fortaleza levantada con el único propósito de proteger a la ciudad de París de las invasiones bárbaras que venían arrasando desde el norte. Esta fortaleza, iniciaría el viaje que nos llevaría a las puertas del Museo del Louvre. Semejante hazaña no podía quedar en el olvido, por transcendencia y por justicia, y aún hoy podemos visitar en la exposición de la Edad Media del propio Museo los restos originales de esta muralla. La fortaleza se acabó de construir en el año 1190. Hecha para resistir, efectivamente, resistió.

Avanzamos tras los muros de esta fortaleza y vemos llegar al trono al rey Carlos V que es quien inicia, a través de los proyectos del arquitecto Raymond du Temple, los cambios que da la luz a un castillo, corren el tiempo entre los años 1354 y 1380. Tratándose ya la fortaleza de un castillo, es inevitable esperar la presencia de un rey, y ahora a nuestra historia, y a la historia del Museo del Louvre, llega el rey Francisco I de Francia, el llamado “Padre y restaurador de las letras”. El palacio no había conocido desde la muerte de Carlos V el Sabio otro habitante y para las labores que el castillo necesita en este momento se pone al frente Pierre Lescot. Así termina la muralla sus andanzas, cediendo ante la idea de este monarca de construir a partir de aquélla, la residencia real más grande que hasta ese momento el mundo hubiera visto. Se acomete así una gran reforma, pero no sería el rey el dueño de la misma, sino una vieja conocida de Francia, entre otras cosas por las ideas de gloria que plasmaba en los edificios. La historia abre aquí el capítulo que tiene para escribir Catalina de Médicis. A partir de aquí queda conformado el palacio como residencia real, utilizado sucesivamente por los diferentes monarcas que irán subiendo al trono de Francia. Las improntas de cada uno van quedando a modo y manera del esplendor que todos ellos perseguían. Y llega así la Francia del rey Sol, la Francia de Luis XIV que será quien se lleve la corte al Palacio de Versalles, por lo que el rey y su familia dejan de habitar el palacio. Puede que así llegáramos al fin de la residencia real, pero lejos de firmarse un final definitivo, lo que empezaba a nacer era la historia del Museo del Louvre. Conoce toda la historia del museo del Louvre en nuestra visita guiada.

La historia del Museo del Louvre de París

Habíamos dejado la historia del entonces palacio, siendo abandonado por la familia del rey sol, que decidió trasladarse a Versalles. Fuera la familia del monarca quienes ocupan el palacio son los nobles, los intelectuales y los artistas de la época. Son precisamente éstos, los artistas, quienes le proponen al monarca del momento, Luis XVI, formar aquí un museo. El rey no sólo les compra la idea, sino que además se muestra entusiasmado con la misma.

En el año 1791, el Museo del Louvre, quedaría consagrado a “la reunión de todos los monumentos de las ciencias y las artes” y dos años más tarde, en 1793se inaugura el Museo. Aquí eran expuestas las obras pertenecientes a las colecciones reales, y aquellas otras que sin ser propiedad de ningún rey eran confiscadas o llegaban procedentes de las victorias militares que tocara celebrar en cada momento. En este momento, en el momento del Imperio en único en el que Museo del Louvre no utilizó este nombre, sino el de “Museo Napoleón”, todas estas obras (que además iban constantemente aumentando en número), lo convirtieron en el museo más importante del mundo. Pero Napoleón cae y el Museo es desmantelado. Es el fin del primero, pero no el del segundo que pronto comienza a ver de nuevo su reorganización. Así llegan al Museo del Louvre la sección de antigüedades egipcias, el Museo de la Marina, la Galería española y los museos asirio, mexicano, argelino y etnológico. Y así hasta que Napoleón III termina los trabajos.

La II Guerra Mundial no le es ajena, ni a él ni al mundo que la tuvo que padecer, y durante el conflicto hay que trasladar numerosas obras, había que ponerlas a salvo. Pero aún y en estas condiciones el Museo abre las puertas en el año 1940. No iban tampoco a ser los nazis quienes acabaran con él.

Y al final el “Grand Louvre”, la reestructuración definitiva que es la que observamos a día de hoy y que lleva a cabo François Miterrand y el arquitecto Ieoh Ming-Pei.

Arquitectura

El Museo más famoso del mundoel Museo del Louvre, es un complejo que no sólo viene transitando a lo largo de los siglos, sino que es un complejo que además transita por, aproximadamente 40 hectáreas. Los palacios y los jardines que lo conforman forman tres plazas:

  • Cour Carrée, que tiene varios pabellones: Sully, Arles y Marlengo.
  • Cour Carrousel, con los pabellones, a los flancos, Richelieu y Denon. Es precisamente en esta plaza donde se encuentra el Arco del Carrusel.
  • Cour Napoleón, es la más grande y a ella le acompañan el Pabellón de las Flores y el Pabellón de Marsan.

El Museo del Louvre es una consecuencia del trabajo de muchos siglos, por lo que es también un reflejo de los diferentes estilos que fueron ocupando el panorama artístico de cada uno de estos siglos. Es por esa razón por la que en el complejo son fácilmente identificables los estilos románico, renacentista y también el barroco.

Las Pirámides del Museo del Louvre de París

Avanzando, como comentábamos por siglos y estilos, llegamos a la Francia presidida por François Mitterrand. Y con él, y con el arquitecto Ieoh Ming Pei, llegó uno de los elementos del museo del Louvre que, pese a haber llegado de los últimos, se terminó por convertir en referencia mundial del mismo. Hablamos en esta ocasión, de la pirámide del Louvre.

La pirámide se inauguró coincidiendo con el bicentenario de la Revolución Francesa, en el año 1989. Respetando la proporciones que se plasmaron en la famosa pirámide de Keops, mide 35,42 metros de ancho, 34 de alto y está compuesta por 95 toneladas de acero y 105 de aluminio. Una de las polémicas, de las muchas polémicas que acompañaron el proyecto de esta pirámide, fue la que se originó en torno a sus paneles. Tal fue la polémica que incluso hoy sigue rozando la leyenda. Realmente dicha pirámide tiene 673 paneles, 603 forman rombos y los 70 restantes tienen la manera del triángulo. Llegó a publicarse que el número de paneles era de 666. El famoso número del diablo dio pie a numerosas teorías conspiratorias, inclusive se llegó a referir un probable pacto con el dueño del infierno.

Lo cierto es que la pirámide es un gran contraste. No deja de ser un elemento moderno, surgido de un proyecto innovador que choca con la parte mas vetusta del complejo. Pero es igual de cierto que a día de hoy la integración es total y ya no podríamos pensar en el Museo del Louvre sin sus pirámides.

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Esta pirámide, ya casi emblema, cumple además con dos importantes funciones:

  • Es el paso a un nivel subterráneo de las Galerías, que facilita el acceso del gran número de visitantes que a diario lo visitan, comunicando las alas Richelieu, Denon y Sully entre sí.
  • Permite la entrada no solo de los visitantes, sino también de la luz natural.

No es esta la única pirámide del Museo, hay otras tres más pequeñas. Su ubicación, en este caso no es aleatoria sino que están colocadas de la mejor manera para iluminar el interior del Museo.

Y aún hay una pirámide más, una pirámide que no se ve y que, a día de hoy compite en fama con la pirámide principal, es la pirámide invertida del museo, la Pyramide Inversée, cuya fama le viene dada, sobre todo, a partir de la publicación del libro de Dan Brown, “El Código Da Vinci”. Y así entreteje el autor, el Museo y la pirámide en su novela: La pirámide está al revés con su vértice apuntando al suelo aproximadamente a metro y medio del mismo. En este espacio de metro y medio se construyó otra pirámide, mucho más pequeña y que deja este espacio mucho más reducido. Pues en esta pequeña construcción fue donde el autor del famoso libro coloca el misterio del Santo Grial, la tumba de María Magdalena.

Arco del triunfo del Carrusel

La admiración ante la imponente presencia del Louvre y su famosa pirámide, no debería agotársenos, sin rescatar un poco de esa admiración para contemplar otro de los bellos elementos que adornan el exterior del Louvre: el Arco del Triunfo del Carrusel.

La obra la mandó construir Napoleón Bonaparte y está claramente inspirada en el arco romano de Severo (un antiguo arco romano a los pies de la colina del Capitolio, en Roma). Es una sucesión de tres arcos de diferentes colores en la superficie y a la que se le añaden en el año 1828 la escultura de la cuadriga, una copia también, en este caso de los caballos de San Marcos que el propio Napoleón robó en Venecia y que él mismo tiene que restituir al caer derrotado en la batalla de Waterloo(a día de hoy y para evitar los efectos dañinos de la polución y de las aves, pueden visitarse los caballos originales en el interior de la basílica de San Marcos). A esta cuadriga, a modo de escolta, la acompañan las esculturas de la victoria y de la paz. En esta magnífica composición también se puede contemplar la presencia de cuatro columnas de mármol en tono rojizo, que se adornaron con bajorrelieves en los que poder plasmar diversas victorias imperiales.

Las salas del Museo de Louvre

Una vez traspasada la entrada del Museo del Louvre, lo que se nos abre a nuestros pies es tan inmenso, tan vital, que va a tomar prestados todos nuestros sentidos (no habrá uno sólo de ellos del que podamos prescindir) y a cambio nos prestará, en cada paso, en cada nueva sala, en cada colección descubierta, un nuevo tesoro.

En Museo del Louvre se divide en varias plantas, es probable que lo más conveniente sea empezar diciendo esto:

  • Hall de Napoleón.
  • Entresuelo.
  • Planta Baja.
  • Primera planta.
  • Segunda planta.

Y a su vez, hay, en cada planta, tres alas:

La Balsa de la medusa de Jean Louis Theodore Gericault

Ala Denon

Encontraremo pintura italiana y española, pintura francesa de siglo XIX, pintura inglesa, Galería de Apolo, esculturas italianas, españolas, de Europa del Norte, Grecia, Etruria, Roma, Egipto romano, Egipto copto, Artes de Asia, Africa, América y Oceanía.

Ala Richelieu del Louvre

Ala Richelieu

Con las pinturas flamencas de los siglos XIV-XIX, pinturas alemanas, flamencas y holandesas, Escuela del Norte, objetos de arte medieval, Renacimiento, siglos XVII y XIX, aposentos de Napoleón III, esculturas francesas, Mesopotamia, Antiguo Irán...

Banquet Euaion Louvre

Ala Sully

Contiene pinturas francesas siglos XVII, XVIII y XIX, paneles y dibujos siglos XVII, XVIII y XIX, objetos de arte siglos XVII y XVIII, Grecia, Etruria, Roma, Egipto faraónico, Antiguo Irán, Arabia, Levante, Historia del Louvre y Louvre medieval.

Si damos un breve paseo por el Museo, nada se podrá comparar con el tiempo (poco o mucho) que vosotros decidáis pasar entre sus paredes, podemos encontrar en cada sala:

Subsuelo

No hay un solo rincón del Museo del Louvre que no contenga arte, incluido, en este caso la misma entraña del Museo. En el subsuelo están los restos del inicio de este pequeño gran mundo, pues es aquí donde se conservan los restos de aquella muralla del medievo que nació para contener invasiones. Son dos salas y un recorrido por los que andar la historia arqueológica del antiguo palacio. Una sala aquí también se decidió para el Egipto copto. Y, entre los tesoros de esta parte del Museo, está la famosa estatua de Gregor Erhart “Santa María Magdalena”, una reproducción, una supuesta reproducción del cuerpo desnudo de María Magdalena.

Planta baja

Aquí están las antigüedades orientales. Son unas colecciones sobre Oriente Medio que llegan a remontarse hasta el año 7000 aC. Las antigüedades egipcias, en las que ver una de las colecciones sobre el Antiguo Egipto más importantes del mundo, desde el año 4000 aC hasta la época cristiana. El paso por esta sala de antigüedades egipcias nos deja ver el resultado de las excavaciones del siglo XIX, diferentes sarcófagos y máscaras, diversas esculturas de escribas y de dioses y aquí también, por ejemplo, encontró su lugar el reconocido rey Akenaton, esposo de Nefertiti. Las antigüedades griegas etruscas y romanas son el lugar para poder ver las colecciones reales que se obtuvieron durante el período de la Revolución Francesa. En esta colección están agrupadas por un lado las antigüedades etruscas y romanas y por otro lado las griegas, las representaciones que veremos se podrían agrupar:

  • Arte griego clásico, sobre todo objetos de bronce y jarrones.
  • Arte romano, retratos, relieves, sarcófagos, mosaicos, pinturas, objetos de plata.
  • Orígenes del arte griego, Edad de Bronce y estilo germánico (3200aC-720aC).
  • Arte helenístico, (siglos III-I aC).
  • Arte griego arcaico (siglos VII-VI aC)
  • Arte etrusco (siglos IX-I aC)

También en esta planta baja están contenidas las artes de África, Asia, Oceanía y América, están en el Museo del Louvre desde el año 2000 y forman parte de la colección del Museo Quai Branly (el museo del Muella Branly, museo decicado a la ciudad de París a estas artes).

Primera planta 

Además de avanzar, de seguir avanzando por el arte en su más alta expresión, es donde se conservan los aposentos que en su día fueron de Napoleón III. Aquí reposan para su contemplación más antigüedades egipcias, griegas, etruscas y romanas y nos acercamos ya a la parte del Museo dedicada a la pintura, parte esta en la que se encuentran algunos de los reclamos más importantes y más reconocidos y valorados no sólo en este Museo del Louvre sino en el mundo entero.

En esta primera planta podremos ver las pinturas italianas de los siglos XVI y XVII, es sin duda una de las salas más codiciadas pues es en la que podremos conocer, o volver a ver, a la Mona Lisa. En esta sala 6 y en la sala 12 están las expresiones pictóricas de estos siglos. A la sala 5 le corresponde el arte italiano pero en este caso de los siglos XIII y XV, el siglo XVIII viene a mostrarse en la sala 12, junto a la obra de los siglos inmediatamente precedentes, y llegaremos así a la sala 13 con obras de autores tan importantes y eternos como Caravaggio.

Segunda Planta

La pintura francesa ocupará en Museo del Louvre el Salón Rojo, las salas 75, 76 y 77, aquí nos pedirán paso pinturas de grandes pintores como Eugène Delacroix, Théodore Gericault o Jaques Louise David. A la sala 60 llega el siglo XIX de la mano de autores de relevancia tal como Jean Auguste Dominique Ingres. La Alemania de los siglos XV y XVI espera en la sala 8, y entre las pinturas veremos la mano, entre otros, de Alberto Durero. Los Países Bajos de Jan Van Eyck y la Holanda del siglo XVII y de los trazos de Johannes Vermeer ocupan, respectivamente, las salas 4 y 38.

Obras imprescindibles del Museo del Louvre de París

No es fácil evitar el sonrojo al intentar hacer una lista de las obras del Museo. No nos sonroja tanto el hecho de incluir las obras que por su relevancia, su fama y su importancia en el mundo del arte son imprescindibles, sino el tener que dejar fuera otras que suspiran el arte de la misma manera que lo alientan las elegidas de la lista. En fin, durante el paseo y al acabar el mismo cada uno tendrá sus lugares, sus obras sus propios tesoros, y bendito sea el arte que permite una lista y una vida por cada visión. En nuestra visita guiada por el museo del Louvre descubriréis las mejores obras con nuestros guías.

  • “La Victoria de Samotracia”, antiguedades griegas, etruscas y romanas.
  • “La Venus de Milo”, Sully, Sala 16.
  • “La Gioconda”, de Leonardo Da Vinci, Denon Sala 6.
  • “Las bodas de Caná”, Paolo Veronese, Denon Sala 6.
  • “La coronación de Napoleón”, Jaques Louise David.
  • “La balsa de la Medusa”, Theodore Gericault, Sully Sala 71.
  • “La libertad guiando al pueblo”, Giusepe Gericault. Denon Sala 77.
  • “La estatua de Ain Ghazal”. Sully Sala D, entresuelo.
  • “La gran esfinge de Tanis”. Sully, Sala 1.
  • “Los toros alados de Khorsabad”. Richelieu Sala 4.
  • “Los caballos de Marly”. Entresuelo, Richelieu.
  • “El esclavo moribundo”, de Miguel Angel. Denon Sala 4.
  • “El escriba sentado”. Departamento de antiguedades egipcias.
  • “La encajera”, de Johannnes Vermeer. Sala 38.
  • “El baño turco”, Jean-Auguste Dominique Ingres. Sully Sala 60.
  • “El taur del as de diamantes”, Georges de la Tour. Sully Sala 28.
  • “Las aves”, George Braque. Sully Sala 33.
  • “Baltasar de Castiglione”, de Rafael. Denon Sala 8.
  • “Betsabé en su baño”, Rembrandt. Richelieu Sala 32.
  • “Psique reanimada por el beso del amor”. Denon, Galería Miguel Angel Sala 4.

Curiosidades del Museo del Louvre de París

Son precisamente lugares como este Museo del Louvre, los sitios capaces de aglutinar sobre si infinidad historias y también de leyendas, inevitables tanto unas como las otras, aunque nada más fuera por el lógico devenir del tiempo. Pues junto a ellas, también podemos descubrir datos curiosos, que quizá nunca hubiéramos imaginado que fueran así, o que así hubieran podido ocurrir. Estas son sólo algunas de las curiosidades del Louvre.

Aunque hoy no cabe pensar en el Louvre, sino como el Museo que es, hubo una época en que perdió esta función. Fue durante la II Guerra Mundial. En este período, las paredes del museo llegaron a verse desnudas, desposeídas de sus obras, que fueron hábilmente descolgadas para ponerlas a salva de caer en manos indebidas. Así encontraron los nazis el Museo: vacío del arte que ansiaban encontrar. De este manera fue como el Museo del Louvre se convirtió en un almacén, almacén en el que se guardaban las obras que los alemanes requisaban. Con el tiempo, cuando le situación del mundo se alejaba de la guerra, dichas obras pudieron ir volviendo a sus dueños. Pero aún hoy, en el Museo, aguardan muchas ser reclamadas por ellos.

Siguiendo con las obras de arte, no deja de ser curioso que una de las piezas por excelencia del Louvre, la Gioconda, fuera una de las que más trabajo hallara para encontrar su sitio. Estuvo en el cuarto de baño de francisco I de Francia, en los aposentos de las Tullerías en la época de Napoleón. En el castillo de Amboise, la abadía de Luc-Dien y en el Museo Ingres Montanbau, durante su recorrido errante en la II Guerra Mundial. En el año 2005 quedó instalada en la “Sala de la Gioconda” que hoy podemos visitar.

Y son, precisamente, las obras de arte las que suelen protagonizar las historia mas curiosas, otra de ellas, otro icono del Louvre, “La Victoria de Samotracia”, inspiró uno de los logos que, al igual que ocurre con el museo, es de fama y reconocimiento mundial. Inspiró el logotipo de la marca deportiva “Nike”.

El Museo expone aproximadamente 35.000 piezas. Llama la atención que aún una cantidad mayor, sobre 38.000 descansen en su bodega.

Cuando acaba la Revolución Francesa, el Museo del Louvre se convierte en uno de los primeros en abrir sus puertas a todo el mundo, sin distinguir, ni importar, el origen o la clase social de los visitantes.

Son 60.000 metros cuadrados de Museo, el equivalente a 35 canchas de fútbol.

El Museo del Louvre cuenta en la actualidad con dos “sucursales”. Una de ellas es el Museo de Louvre-Lens en Nord de Palais y el otro en Abu Dabhi. Descubre todas las curiosidades del Museo del Louvre en nuestra visita guiada en Español.

Leyendas sobre el Museo del Louvre de París

Mas que gustan en Buendía Tours las leyendas, será difícil encontrar…así que no podíamos saltarnos las del Louvre.

Hubo una época, evidentemente una época pasada ya, en la que se creía en las maravillas artísticas que se podían conseguir, mezclando la “munie” (una sustancia que segregan los corazones humanos) con óleos y aceites. Así, cuando (sobre todo), miembros de la realeza donaban sus corazones para su embalsamiento, eran rápidamente adquiridos por los artistas de la época. Uno de estos artistas fue Martin Drölling que adquirió para este uso los órganos vitales de Ana de Austria, María Teresa y la duquesa de Montpensier. Se dice que con ellos pintó un famoso cuadro. Y vosotros mismos podéis decidir que hay de verdad y que hay de leyenda, cuando visitando el Museo del Louvre, os veáis frente al “Interior de una cocina”. Si la leyenda de los corazones humanos es cierta o no, sólo el Louvre lo sabe…

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…y posiblemente sea también solo el Louvre quien nos pueda decir que hay de verdad en el trabajador que no está en ninguna plantilla, el que no recibe ninguna nómina y el que no es precisamente amigable. Habrá que preguntar que sabe de Belphegar. La historia no termina de decirnos si es más fantasma que momia o más momia que fantasma, si nos dice que cada vez que se aparece lo que deja es terror. Quizá el Museo algún día nos aclare las dudas. Mientras tanto Belphegar seguirá siendo una leyenda del Louvre.

Imposible hablar del Museo sin la Gioconda. Imposible referirse a la Mona Lisa sin detenerse en sus historias. Esta obra protagoniza casi todo el Museo (que nos perdonen el resto de las joyas el atrevimiento) y protagonizó, como no podía ser de otra manera, el robo más sonado. Fue Vincenzo Perruggia quien firmó la autoría. Sus motivos siguen siendo parte de los misterios del Louvre y al final de los dos años y once días que se tardó en resolver el crimen, quedó la leyenda…es ese el original cuadro de Leonardo Da Vinci?. Esta, en honor a la verdad, es una leyenda que se cuenta bajito, muy bajito.

Ubicación del Museo del Louvre

Las 40 hectáreas que ocupa van extendiéndose a orillas del eterno Sena, al noroeste de la Ile de la Cité. Estamos en el primer distrito (el primer arrondissement).

Su dirección exacta es: Rue de Rivoli, 75001 París.

Entradas al Museo del Louvre

Una vez en complejo del Louvre, nos gustaría indicaros que hay varias maneras de acceder al interior.

  • La más conocida y también en la que más colas se forman para entrar, es la principal, que es la que está en la pirámide de cristal. Pero además de esta, hay otras cuatro opciones.
  • Porte des Lions, desde aquí se accede directamente a las colecciones de Asia, África, Oceanía y América.
  • Hay una entrada desde el metro Palais-Royal-Museé-du-Louvre.
  • Se puede acceder por el acceso al centro comercial del número 99 de Rue de Rivoli
  • En el Arco del Triunfo del Carrusel hay también otras dos entradas al Museo.
     

  • Precio

    • General: 17 € *
    • Colección permanente: Gratis - Primer domingo de cada meses - Octubre a Marzo

    *Podemos visitar también el Museo Eugene Delacroix.

  • Horario

    • 9:00 a 18:00 h - Lunes, Jueves, Sábados y Domingos
    • 9:00 a 21:45 h - Miércoles y Viernes

    *Las salas irán cerrando 30 minutos antes de la hora de cierre
     

Cómo llegar al museo del Louvre

  • Metro

    • Líneas 1 y 7- Parada “Palais-Royal-Musée du Louvre”
    • Línea 1 - Parada “Louvre-Rívoli”
  • Bus

    • Líneas 21, 24, 27, 39, 68, 69, 48, 72, 81 y 95.