Países Bajos

Guia de viaje de

Ámsterdam

El Barrio Judío

Holanda fue, es y va a ser por siempre la tierra de los holandeses. Esto es una evidencia y, sobre esta evidencia descansa también que Ámsterdam es uno de los orgullos de sus habitantes, por hermosa y por cuna de las libertades.

Casas del canal de Amsterdam al atardecer con el Zuiderkerk al fondo

Las libertades en Ámsterdam siempre están en proceso de revisión y probablemente esto no vaya a cambiar, pero la hermosura de la ciudad está intacta, no se revisa, no se discute. Ámsterdam es hermosa por sí y por tantos que la habitaron. La comunidad judía es parte activa y valiosa de esta hermosura y por lo tanto de esta ciudad. Muy conocido (no solo en la ciudad, ni tan siquiera en el país, sino en el mundo entero), es el triste capítulo que escribió Anna Frank, capítulo sea todo dicho de paso, de obligado conocimiento.

Entrelazando las historias, la historia de Ámsterdam y las historias de los judíos que llegan aquí, acabamos poniendo rumbo al famoso y cautivador Barrio Judío de Ámsterdam. Y recorriendo sus calles viajaremos hacia ellos. Caminaremos huyendo, como ellos. Buscaremos futuros, como los buscaron ellos. Orgullosos al fin de su país y poderosos en sus orígenes, la visita al Barrio Judío, aun hoy, nos trazará la historia de la comunidad judía. Una historia que, más o menos, y en versión reducida, comienza así...

Acércate al barrio en una visita guiada gratuita por Ámsterdam en español

Los judíos de Ámsterdam

Curiosamente, la historia de los judíos, de los primeros judíos que ponen rumbo a Holanda, se comienza a tramar en España. Es por todos conocido que, en el año 1492, los Reyes Católicos deciden ordenar la expulsión de los judíos (de los judíos que no hubieran abrazado la fe católica) de todos los rincones de España. Quizá no se siga tanto la pista de lo ocurrido a partir de este momento. Bien, muchos de los expulsados se deciden por uno de los destinos más lógicos: Portugal. Buscando en territorio luso la paz arrebatada, poco pudieron imaginar que sus días en Portugal iban a distar mucho de lo soñado. Cien años tardan los descendientes de los judíos expulsados en busca un nuevo lugar en el que establecer sus hogares. Y así se presenta en el horizonte como un lugar ya libre de intolerancias y persecuciones religiosas. Los judíos fueron en Holanda comerciantes, navegantes que amasaron con los viajes y los años inmensas cantidades de dinero y que se convirtieron en personas influyentes. Sus nombres, en un primer momento españoles se fueron transformando en holandeses, sus casas, sus casas, sus vestidos, sus costumbres, su vivir en definitiva fue tornándose día a día parte de la ciudad, huella de su paso encontramos la Sinagoga Portugesa de la ciudad.

De estos judíos sefardíes (los que están por historia ligada a España) tenemos que pasar a los judíos ashkenazim ( ligados a Alemania, Polonia, Rusia...) para configurar el mapa de la comunidad judía, pues, con relación a los segundos la ciudad volverá a ser refugio, refugio, una vez más de los perseguidos. Unos y otros contribuyen a la prosperidad del país de tal modo y tal manera que, en el año 1848, llegan al gobierno de la nación.

En definitiva, la historia de Ámsterdam es también la historia de los judíos y también la del Barrio Judío al que, ahora si, nos dirigimos.

El Barrio Judío de Ámsterdam

Aunque es más que evidente el motivo, vamos a comenzar por el origen del nombre, ¿por qué el Barrio Judío de Ámsterdam se llama así? pues el debe su nombre al hecho que en el siglo XVII aquí comenzó a vivir la población judía de la ciudad, llegando a ser el mayor asentamiento de la comunidad.

Es obligado, dando cumplimiento al fin esencial de la historia, que no es otro que “no olvidar”, decir que de ser el hogar de una comunidad, pasó a ser el guetto de la misma. Fue uno de los objetivos más claros y cruentos de las tropas nazis durante la ocupación del país. La vida del barrio consiguió sobrevivir, sobrevivir ya a duras penas en los últimos años, hasta el año 1943, momento en que son evacuados los últimos habitantes con dirección a los campos de concentración. En estos años la práctica totalidad de los judíos que viven en la ciudad y que no pueden huir, son exterminados. Acabada la guerra, del Barrio no quedó en pie prácticamente nada, al final de la guerra apenas podemos encontrar aquí rastro de vida.

Este lugar guarda y muestra la impagable cultura heredada a lo largo de los siglos. En nuestra visita a Ámsterdam es casi imprescindible la visita al Barrio Judío.