Portugal

Guia de viaje de

Lisboa

Los Pasteles de Belem

Uno de los mejores placeres de la vida es comer bien. Y eso puede hacerse a la perfección en una ciudad como Lisboa. Pero… si de gastronomía portuguesa hablamos, no hay tentempié más famoso que los pasteles de Belem, cuyo origen lo encontramos precisamente en la capital de Portugal.

Pasteles de Belem tradicionales de Lisboa

Pero… ¿desde cuándo existen los pasteles de Belem? ¿Quién los hizo por primera vez? ¿Cuándo? ¿Cómo? La respuesta a las primeras preguntas te la darán nuestros guías si durante tu escapada a Lisboa decides hacer el free tour Belem. El “cómo” hacerlo…podéis buscarlo por Internet y animaros a preparar una receta portuguesa en casa. Sin embargo, la realidad es que nunca habrá unos “pastéis de Belém”. Por eso, en tu viaje a Lisboa, tienes que probarlos sí o sí.

El Origen de los Pasteles de Belem

A principios del siglo XIX, muy cerquita del Monasterio de los Jerónimos de Belém, otro lugar de visita imprescindible en Lisboa, había una refinería de caña de azúcar. Debía oler muy dulce por aquel rincón de la ciudad y también en el interior de una pequeña tienda de comercio, que con el curso de la historia se convertiría en un lugar casi santo para los pasteles de Belém.

En Europa, como sabemos, tuvo lugar la Revolución de 1820, una revolución liberal que durante aquella década recorrió países de toda Europa, entre ellos Portugal. Como consecuencia de esta ola de revolución liberal, en 1834 se cerraron todos y cada uno de los conventos de Portugal. Y no solo eso, también los trabajadores y el Clero fueron puestos de patitas en la calle. ¿Qué iban a hacer sin un hogar? ¿Un lugar en el que refugiarse? No podían volver a sus conventos.

Ante semejante situación y con tremendo espíritu de supervivencia, alguien del Monasterio de Lisboa tuvo una idea: vender en el pequeño comercio los pasteles conocidos como “pastéis de Belém”, por su nombre en portugués. Aunque la ciudad de Lisboa y la zona de Belém estaban bastante lejos una de la otra en aquella época, la realidad es que los barcos a vapor que llegaban hasta Belém tenían cerca la tienda.

Además, como sigue sucediendo hoy en día, el Monasterio de los Jerónimos era un lugar de visita para muchísimos visitantes. Gracias a ello, los pasteles que al principio se elaboraban en el interior del Monasterio acabaron sobreviviendo. Y es que para los visitantes era imposible resistirse a su delicioso sabor; algo que no ha cambiado siglos después ya que hoy en día aún siguen formándose largas colas a las puertas de la popular Casa Pastéis de Belem.

Oficialmente, los pasteles de Belem, los “pasteis de Belem” empezaron a fabricarse en 1837 en las instalaciones al lado de la refinería. Y desde el primer momento se hizo siguiendo al dedillo la original, antigua y, dicen, secreta receta del Monasterio. Desde entonces, conocer esta misteriosa receta de los pasteles de Belem está al alcance de muy pocos, pues se transmite única y exclusivamente entre maestros pasteleros que los fabrican artesanalmente con una elección de ingredientes muy selectiva y exigente Precisamente por eso la receta tampoco ha sufrido cambios con el paso de los años y ha logrado mantener el sabor originario de la antigua pastelería portuguesa, mientras se elabora pastelillos en el “Taller del Secreto” (Oficina do Segredo) en un proceso que dura dos días.

Cómo son los pasteles de Belem y dónde comerlos

Como decíamos, son un producto típico de la gastronomía portuguesa y tienen un parecido muy razonable con los pasteles de nata pero… ¡no son iguales! Los pastéis de Belém miden unos 8 centímetros de diámetro y son tortitas de crema que se elaboran, como decíamos, siguiendo la misma receta desde hace más de 200 años.

La pasta del pastelillo es de hojaldre mientras que la base del relleno lleva yema de huevo, leche y azúcar como ingredientes principales. Se puede comer frío o caliente y con un poco de canela en polvo, ¡como prefieras!

Como curiosidad, deberías saber que tanto la receta original como el nombre de pastéis de Belém… ¡está registrado! Por eso no nos extraña que la pastelería Casa Pastéis de Belém siga siendo propiedad de los descendientes de Domingo Rafael Alves, el empresario portugués que decidió comprar la receta en 1834 a un panadero del convento que se quedó sin empleo con el cierre del Monasterio de los Jerónimos debido a la revolución liberal.

La pastelería está ubicada en la R. de Belém 84 92, 1300-085 Lisboa, Portugal, a tan solo 200 metros del Monasterio de los Jerónimos. Es posible llegar en transporte público desde el casco histórico de Lisboa, cogiendo uno de los transportes públicos más famosos de la ciudad: el tranvía amarillo de Lisboa. En este caso, necesitarás coger el tranvía número 15.

Unos pasteles conocidos en el Mundo entero

Allá por 2006, con motivo de la celebración del Día de Europa, los pastéis de Belém ejercieron como representantes de su país en Café Europe, una iniciativa cultural. Y es que estos dulces se han convertido en un símbolo no solo de Lisboa, sino de la gastronomía portuguesa.

Están tan buenos y son tan famosos que los “pasteles de Belemconocen en el mundo entero, pero especialmente en China. Los pasteles de Belem llegaron al país asiático a través de Macao, cuando esta ciudad era una colonia de Portugal. Tan populares son que los pasteles de Belem  tienen nombre propio en chino: “dan ta”. Pero no solo en China están los pastéis de Belém, también es posible probarlos en otros países de Asia como Camboya o Malasia. Eso sí, nunca estarán tan buenos y deliciosos como los originales de la Casa Pastéis de Belém en Lisboa.

Asi que no podemos acabar estas dulces líneas sin poner, como buen pastel, la guinda: sin dudarlo una de las cosas que hay que hacer en Lisboa (si o si) es probar los pasteles de Belem.