Italia

Guia de viaje de

Roma

El Tíber y sus puentes

Una ciudad cruzada por puentes, tiene que poder unirse. Tiene que evitar el agua. El río Tíber es lo que hace, serpentea por la ciudad, partiéndola en dos y Roma lo que hace, es jugar a saltar los charcos.

Puentes sobre el río Tiber a su paso por Roma

Roma es una ciudad recorrida por el río y salvada por sus puentes. Todos y cada uno de ellos evitaron dos Romas, porque Roma, por siempre fue y será una sola. A lo largo del recorrido del Tiber sus puentes van armándose, uniendo las dos orillas. Pueden verse desde los monumentos de las ciudad, pueden verse desde sus dos veredas, pueden, incluso, verse desde otros puentes. En cada una de nuestras visitas guiadas en Roma, iremos viendo los puentes de Roma, cada uno con una historia, muchos de ellos con alguna leyenda, todos al servicio de una sola Roma. Si navegáramos el Tiber, iríamos encontrando:

  • El Ponte Milvio,
  • el Ponte Duca d'Aoste,
  • el Ponte del Risorgimento,
  • el Ponte Nenni,
  • el Ponte Regina Margherita,
  • el Ponte Cavour,
  • el Ponte Sant Angelo,
  • el Ponte Vittorio Emanuele,
  • el Ponte Mazzini,
  • el Ponte Sisto,
  • el Ponte Garibaldi,
  • el Ponte Cestio,
  • el Ponte Fabricio,
  • el Ponte Rotto,
  • el Ponte Marconi,
  • el Ponte de Spinaceto...

Nosotros, en este artículo, solo hemos elegido unos pocos que nos han parecido más originales, o más conocidos, o más peculiares. Pero os invitamos a acercaros a las excursiones de Buendía Roma, y a conocer de las manos de nuestros guías, una de las otras vidas de Roma: la vida que pasa por los puentes de Roma.

Ponte Sant Angelo

Como la visita al Castillo Sant Angelo, es una de las visitas imprescindibles de Roma, por esta razón, la parada en el puente Sant Angelo es igual de indispensable.

Se levantó en la ciudad con el nombre de Pons Aelius. Sus 135 metros unen los barrios del Ponte y del Borgo y es, no solo uno de los puentes más antiguos de Roma, sino también uno de los puentes más bonitos de la Ciudad Eterna.

Puente y Castillo Sant Angelo de Roma

Siempre fue un puente de mucha presencia en Roma, y ello era debido sobre todo, a que era el puente que más cruzaban los peregrinos para alcanzar la Basílica de San Pedro. Con los peregrinos precisamente como protagonistas, al menos en parte, surge la reforma que le da el aspecto con el que hoy lo vemos. Durante el Año Santo de 1450 debido a la gran afluencia de gente ganando el perdón que recibió la ciudad, una de sus barandillas cedió. En el terrible accidente hubo que lamentar la pérdida de varias vidas.

Pero si algo llama la atención en el Puente Sant Angelo, son sus estatuas. Los “ángeles de Bernini”son, sin duda, los protagonistas. El Papa Clemente IX, fue quien encargó al artista el conjunto arquitectónico y si bien todo el proyecto es de Bernini, él solo realizó dos de las estatuas: el ángel que porta la palabra “inri” y el ángel que lleva la corona de espinas. Ambas estatuas pueden verse en la Iglesia de Sant'Andrea delle Fratte.

El Puente Milvio

El Puente Milvio es uno de los puentes más famosos de Roma y el motivo no puede ser más rotundo: es el puente del amor. En este caso no fue la historia, ni en su parte belicosa ni en su parte romántica, ni tampoco fue su arquitectura, lo que le dio la fama. Fue una novela de Federico Moccia , “Perdona si te llamo amor”, que además se llevó al cine, la que puso al punto Milvio en el ojo de todos los romanos y quienes visitaban la ciudad. En esta novela, la pareja protagonista, sella su amor poniendo un candado en una de las farolas del puente y tirando la llave al Tiber. La repercusión fue tanta y el acto tan repetido, que las autoridades romanas tuvieron que tomar medidas para que la acumulación de tanto amor, no fuera perjudicial para el puente.

Puente Milvio de Roma visto desde el río

Una vez en el Puente Milvio, sabed que fue importante y decisivo muchísimo tiempo antes de la novela. Del puente hay quien dice que es el puente más antiguo de Roma, fechado ya en la época de Marco Emilio Escauro en torno al año 115 aC. Y en el puente transcurrió un capítulo trascendental que cambió el rumbo de la historia. Aquí tuvo lugar la batalla del Puente Milvio en la que Constantino derrotó a Majencio poniendo, de esta manera, fin a la tetrarquía.

El Puente Sisto

Puente Sisto de Roma visto desde el río

Bajo la estructura del puente que vemos, si nos esforzamos, aún veremos la sombra y el recuerdo del puente que antes se erigía aquí: el puente de Agripa. Las remodelaciones que se llevaron a cabo en él a lo largo de la historia fueron muy numerosas y al fin, el que le dio es aspecto que hoy vemos, fue el Papa Sisto IV, al que además le debe el nombre, y al arquitecto Pontellis que fue quien se encargó de levantar el puente de cuatro arcos. También tiene el puente una leyenda y, como bien sabéis, en Buendía Tours, nada nos gusta más que una leyenda. Ocurre que, por azar o magia, el puente está unido a la figura de Olimpia Pamphili, una mujer que llegó a amasar una gran fortuna y un poder aún mayor en Roma, poder que fue decisivo en más de una ocasión en asuntos tan exclusivos como los asuntos papales. Eso sí, todo eso lo hizo sin ningún escrúpulo y sin ningún rastro de compasión. Pues cuenta la leyenda que en alguna noche de tormenta, una mujer como ella estaba claro que tenía que surgir en noches oscuras de tormenta, la magnífica carroza de la Donna Olimpia, cruza el puente tratando de alcanzar su palacio en la Plaza Navona.

El Puente Rotto

El Puente Rotto es, en sí mismo, una curiosidad. Es verdad que Roma soporta los mejores capítulos de su historia en los recuerdo que surgen, en unos casos en mejor estado y en otros casos algo peor, en numerosísimos rincones de la ciudad. El Puente Rotto es uno de esos rincones que solo en Roma podía tener sentido. Lo que hoy vemos, los restos que hoy vemos (sobre todo si estamos por la zona del Trastevere) fue también el Ponte Aemilius que se levantó en Roma en el año 193 a.C.

Puente Rotto de Roma

Cuando se levantó en la ciudad, fue el primer puente de piedra que hubo en la ciudad y ese detalle, fue el que vino a solucionar parte del problema del transporte que estaba empezando a surgir, pues los puentes de madera cada vez se mostraban más frágiles para poder soportar los pesados carruajes cargados que se dirigían a la ciudad.

Siempre, o casi siempre, estuvo inmerso en remodelaciones y en reconstrucciones varias. Al final venció la fuerza del agua y en el siglo XVI la mitad del puente cedió. El Ponte Rotto se quedó así, roto, sin uso, pues, ¿de qué podría valer un puente que no une las dos orillas?. Ya entrado el siglo XIX se decidió demoler la otra mitad del puente. Aún con todo no se demolió todo, quedó lo que vemos, un arco solitario en medio del Tíber: El Ponte Rotto.