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Guia de viaje de

Venecia

Palacio Ducal de Venecia

El Palacio Ducal era el centro del poder, de la gloria, de la fuerza. No era un mundo en el que todos eran iguales, mucho tardarían unos pocos en pretender serlo, y el Palacio Ducal era el sitio de los poderosos. Venecia comenzaba aquí, de aquí salía todo, por aquí todo debía pasar.

  • Vista del Palacio Ducal de Venecia
    Vista del Palacio Ducal de Venecia
  • Fachada del Palacio Ducal de Venecia y Góndolas
    Fachada del Palacio Ducal de Venecia y Góndolas
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Palacio Ducal de Venecia

Nuestro viaje por el mundo es, muchas veces, recorrer y recorrer, sin darle tregua al cansancio. En estos recorridos los descubrimientos son infinitos y los rincones tantos, que es imposible trazar un itinerario que tenga un fin. ¡Y qué suerte que sea así!. Pero en ese arte de viajar con la vista puesta al frente, escudriñando siempre lo que tenemos por delante, fijar la mirada, aunque sea de reojo, en los retrovisores que nos muestran lo andado, es muchas veces una cuestión de seguridad. Y si somos hábiles, imaginativos, despiertos, el camino andado nos permite imágenes de otros tiempos. Ese es el punto en que debemos empezar el viaje en este rincón de la siempre mágica y misteriosa Venecia. Debemos colocarnos en el kilómetro de la vida en que el poder estaba en manos de unos pocos. Esos pocos gobernaban las vidas y las muertes de muchos y además concentraban el poder que atesoraban en urnas majestuosas, que no permitieran olvidar quienes eran ellos, y que lanzaran al mundo la voz autoritaria que permitía toda la fuerza que esos pocos tenían. El Palacio Ducal de Venecia, es una de estas urnas.

Lo conocimos al empezar a andar Buendía Tours en Venecia, y supimos en el primer paseo que dimos del poder que tuvo, del poder que aún retiene y del poder al que no va a renunciar. Así lo aceptamos, y continuamos camino desde aquel primer viaje, bajo su atenta mirada. Y es que aquí, cuando unos pocos podían sobre todos los demás, aquí se concentraba ese poder y aquí se codeaban esos poderosos. El Palacio Ducal era el centro del poder, de la gloria, de la fuerza. No era un mundo en el que todos eran iguales, mucho tardarían unos pocos en pretender serlo, y el Palacio Ducal era el sitio de los poderosos. Venecia comenzaba aquí, de aquí salía todo, por aquí todo debía pasar. Y por ello decidimos que nuestra visita guiada al Palacio Ducal fuera uno de esos paseos que empezaban y terminaban en él, no por nada...por nada que no sea mantener vivos aquellos días en los que el poder empezaba ya en las paredes. Y ahora estamos frente a este Palacio Ducal, con la vista en los retrovisores del pasado que nos permitió la seguridad del presente, con la expectativa de lo que tenemos por delante. Estamos en Venecia, vamos a visitar el Palacio Ducal y esta es la ocasión, ¿por qué no iba a serlo?, de que seamos nosotros los poderosos... Descubre toda la historia en nuestro tour por el Palacio Ducal de Venecia

Un poco de historia del Palacio Ducal

Si buscamos el origen de esta construcción, el sentido primero que le conoció la ciudad, nos tenemos que remontar al siglo IX. En esta época, tan, tan lejana, ya el palacio aún no había avisado de lo que iba a llegar a ser. Era por aquel entonces una fortaleza, un palacio fortificado. Sus muros, sus robustas murallas tenían en este punto de la ciudad toda la lógica, pues este era un enclave estratégico de acceso al mar. Sucesivas reformas irán haciendo de aquella fortaleza lo que acabaría siendo.

La primera reforma que se llevó el aspecto “rudo” originario y va dejando un palacio sin rastro de fortaleza, se llevó a cabo en el siglo XII en la época del dux Sebastiano Ziani. AL perderse el sentido fortificado, nuevos rumbos surgen en Venecia, y este espacio de defensa de la ciudad pasa a ser progresivamente el centro mismo de esta ciudad. Aquí vivirán los sucesivos dux que pasarán por Venecia y sucesivamente la irán gobernando. Además aquí quedaría instalado el gobierno de la ciudad y el Palacio de Justicia. De aquí por lo tanto partían los designios que marcarían la vida de Venecia y las decisiones que, no sólo iban a dejarse sentir en Venecia si no en Europa en general.

Si aquella primera reforma que os mencionábamos convierte este espacio en el mismo eje de Venecia, las reformas que aún habrían de venir serán las responsables de ir dotando a esta construcción del aspecto que hoy podremos disfrutar. Estas reformas habrán de empezar a partir de la reforma de Bartolomeo Gradenigo. Un gran incendio en 1574 devoró todo el rico patrimonio que había en el Palacio fruto de muchos años, de muchas décadas acumulando tesoros.

Tal llegó a ser la importancia de este Palacio Ducal que a lo largo de los siglos sólo a la residencia del dux se la denominaba Palacio, para los demás edificios, por semejantes a un Palacio que pudieran ser, quedaba la denominación “ca”, como abreviatura de casa.

Todas las glorias son errantes, aunque a veces parezca lo contrario, y este Palacio Ducal no iba a ser una excepción, y la estela luminosa que durante tanto tiempo pudieron mantener, se apagó en el año 1797, momento en el que cae la República de Venecia.

...Y un poco de arquitectura

El Palacio Ducal de Venecia es una obra de estilo gótico.

Ya tuvimos la ocasión de mencionaros que todas las remodelaciones que el Palacio sufrió fueron modelando su aspecto definitivo y además fueron introduciendo diferentes elementos.

El origen bizantino del palacio se fue perdiendo a partir del año 1200. En el año 1442 al conjunto arquitectónico se le sumo uno de sus elementos más importantes, la Porta Della Corte, gótica flamígera.

Mario Codenssi fue otro de los arquitectos que intervino en las remodelaciones, de hecho el fue quien remodeló el ala oeste cuando desapareció bajo las llamas de un incendio. A partir de ahí el palacio ganará cuatro plantas coronadas:

  • La primera tiene arcos de medio punto,
  • la segunda los tiene ojivales,
  • la tercera cuenta con dobles arcos y
  • la cuarta, que mantiene un aspecto similar al de la tercera.

El Palacio Ducal de Venecia tiene forma cúbica, de cubo, y tiene tres plantas. Uno de los elementos arquitectónicos que más destaca el la cantidad de columnas que tiene. En un primer estadio hay 36 columnas con capiteles muy decorados y sobre las que se afianzan arcos apuntados. Son precisamente estas columnas las que permiten el descanso de las dos fachadas más importantes del Palacio, realizadas en mármol de verona. Aquí también están, representados en las esquinas y de izquierda a derecha: el Juicio de Salomón, Adán y Eva y Noé ebrio. Sobre estas columnas están las que integran el segundo estadio de esta fachada exterior del Palacio Ducal, son en este caso 71 que rematan en óculos cuadrilobulados. En Buendía Tours no somos capaces de dejar pasar de largo una leyenda, casi da igual sobre lo que ésta verse y sin importar la parte del mundo en la que nos encontremos, será que mantenemos con nosotros la creencia de lo que que pervive por encima de lo evidente. Será...Pues en el caso de las columnas del Palacio Ducal se cuenta que se daba a los condenados la posibilidad de salvarse intentando el llamado “giro de columna”, dar dos vueltas a la parte externa de la columna alrededor de ésta. Casi nadie lo conseguía.

Dejando las columnas en los dos primeros niveles, el tercero es lo que se llama un paramento (una cara de una pared, un muro) y en él aparecen vanos muy anchos y de gran luz. La piedra con la que se levantó el muro, dispuso sobre el la forma de damero. Este nivel acaba en una crestería. Como su nombre nos indica, las cresterías hacen referencia a un adorno que se hacía en forma de crestas de gallo calado.

Dando un paso hacia atrás y ganando la distancia que nos permite contemplar la fachada, podemos ver que en ella se da una “inversión de masas”, tal parece que se hubiera invertido la lógica, colocando lo más ligero en la parte más baja y lo más robusto en la más alta.

Porta della Carta

En el exterior del Palacio está la famosa Porta della Carta, uno de los lugares que posiblemente más nos reclame y que además era el lugar por el que se accedía al Palacio. Es una puerta del siglo XV, que surge en la ampliación que se lleva a cabo por el lado de la Basílica de San Marcos en tiempos del dux Francesco Foscari. Las otras dos puertas de acceso al Palacio son la Puerta del Frumento (trigo) que está sobre el muelle y la Puerta dell'Armar, sobre la plazuela de San Marcos.

El nombre de esta famosa puerta, Porta della Carta, puede deberse a que en un tiempo sobre ella se fijaran los decretos que el Gobierno de la ciudad emitía, las carta. La puerta que hoy podemos contemplar es una remodelación pues la original fue destruida en el año 1797.

Sobre la puerta y con la majestuosidad que de el se espera, se encuentra el león alado de San Marcos, símbolo de la ciudad de Venecia. Como emblema el león alado se remonta al año 1261 y desde el siglo XIV aparece en las banderas. El león sujeta bajo una de sus patas un libro, el poder, la sabiduría y la justicia. Ante este león, arrodillada, se encuentra la representación del dux Franceso Foscari.

En la parte inferior de la puerta están la Templanza y la Fortaleza que se dice son obra de Antonio Rizzo. En la parte superior la Prudencia y la Caridad, cuya autoría firman los hermanos Giovanni y Bartolomeo Bon.

No exactamente integrado en la puerta, pero si en su esquina izquierda, a ras de la calle, hay una grupo escultórico al que, no se sabe bien por qué, no se le presta mucha atención, son los tetrarcas o moris, y no os costará mucho encontrarlos, en parte gracias a su color rojizo oscuro. Estas cuatro figuras son los emperadores Drocleciano y Maximiliano que abrazan a sus respectivos césares, Galerio y Cosntancio Cloro. No hay pérdida si queréis saber quien es quien, los emperadores son los que llevan barba. Darle un minuto a estas cuatro figuras, son el emblema al mundo de una nación, Constantinopla, unida que puede hacer frente a todo.

Los Patios del Palacio Ducal de Venecia

Patios internos dentro del Palacio Ducal de Venecia
Patios internos dentro del Palacio Ducal de Venecia

En el Palacio Ducal de Venecia, una vez traspasadas sus puertas, se organiza en torno a un patio y, si en medio del patio nos detenemos y giramos lentamente sobre nuestros talones, podremos contemplar las cuatro fachadas que, ya eternas y siempre expectativas, contemplaron a los venecianos desde el centro de su mundo y contemplan hoy al visitante desde el privilegio de su vetusta existencia. Las fachadas del lado sur y las del lado este, son de ladrillo, de principios del siglo XVII. La fachada oriental, sin embargo, está cuajada de decoración en mármol y conduce a la monumental y no menos famosa escalera de los gigantes. De la misma manera en el lado norte, se encontraba la “escalera de plomo”, una escalera que fue demolida en el siglo XVII para dejar paso, con dicha demolición, al monumento al Duque de Urbino.

En este patio se contienen obras que fueron encontrando aquí su sitio entre los siglos XV y XVII.

En el centro de este patio tan protegido por las fachadas ducales, hay;dos brocales de pozo, hechos en bronce obras de Alfonso Alberghetti y de Nicola Costi.

Quizá, casi seguro, la escalera de los gigantes sea el rincón que más llame nuestra atención en el patio de este palacio ducal.

Comenzando por su nombre, fue bautizada así por los dos “gigantes” hechos por Sansovino en el año 1567: Marte y Neptuno. Si buscamos su fecha de nacimiento, viajaremos al siglo XV y allí encontraremos de nuevo la mano de Antonio Rizzo.

La escalera es uno de esos rincones que requieren volver a detenerse y dejar que solo nuestra imaginación siga avanzando. Si dejamos caer las horas del hoy y permitimos la entrada en este patio de los momentos del ayer, podremos ver entre las estatuas, justo en medio, como en dux es coronado. En lo más alto de esta monumental escalera el consejero más antiguo lo coronaba después que éste hubiera jurado fidelidad a la Serenísima.

Actualmente no podemos ni subir ni bajar por esta escalera pero sí podremos disfrutar de la escalera al final de la visita, pues ahora el Palacio se transita al revés de como se hacía en el pasado: si antes se entraba por la Porta Della Carta, ahora es por esta puerta por la que se sale.

¡Ah!, mirando hacia la Basílica desde este lugar en que se levanta la escalera, hay un pequeño patio, el llamado patio de los senadores en el que se dice que éstos se reunían en las ocasiones especiales.

Escalera de los Gigantes en el Palacio Ducal de Venecia
Escalera de los Gigantes en el Palacio Ducal de Venecia

Estancias del Palacio Ducal de Venecia

A lo largo de las tres plantas hay diversas salas, de diferente importancia, de distinta decoración, pero todas, a fin de cuentas, parte del mismo lugar de poder.

En la PRIMERA PLANTA, se encuentra:

  • La Sala degli Scarlatti
  • La Sala dello Scudo
  • La Sala Grimaldi, Erizo, Priuli
  • La Sala degli Strucchi

 

Entre la PRIMERA PLANTA Y LA SEGUNDA PLANTA, están repartidas:

  • La Sala Maggior Consiglio
  • La Sala della Quarantia Civil Nuova
  • La Sala dello Scrutinio

 

A lo largo de la SEGUNDA PLANTA, podremos ver: Sala delle Quattro Porte EL Anticollegio Sala del Collegio Sala del Senato Sala del Consiglio dei Dieci Sala della Bussola. Haz la visita guiada del Palacio Ducal de Venecia con nosotros y disfruta de toda su historia

Estancias de la primera planta

Siguiendo la primera pequeña distribución hecha, en la primera planta nos encontramos con la Sala Degli Scarlatti, una sala dedicada al consejo ducal en el que hay un bajorrelieve de dux Leonardo Loredan, obra de Pietro Lombardo.

La Sala dello Scudo, donde el dux mostraba su escudo de armas y donde también se llevaban a cabo las audiencias privadas y también los banquetes que podían requerir las diferentes ocasiones.

Las Sala Grimani, Erizo y Priuli que aquí, en esta primera planta se disponen, eras las tres salas destinadas al uso privado del dux y de la familia, alejadas por lo tanto de los devaneos institucionales y públicos y además con acceso al jardín. En la Sala Grimani se conservan tres pinturas del león alado de San Marcos, tres pinturas que responden a la obra de Donato Veneciano, Jacobello Fiore y Vittore Carpaccio.

En la Sala dello Strucchi es de admirar un fresco de San Cristóbal, de Tiziano. Este San Cristóbal lo realizó el pintor por encargo de Andrea Gritti, en torno al año 1523.

Estancias entre la primera y la segunda planta

La Sala Maggior Consiglio, es una de las salas de dimensiones más importantes, 52 metros de largo por 25 metros de ancho. Es majestuosa. Aquí era donde se reunía el Gran Consejo para aprobar leyes. Desde aquí, los altos cargos de la República, regían los destinos de los habitantes de Venecia.

Esta Sala, debido a sus proporciones, tiene capacidad para miles de personas y alberga, en consonancia con sus proporciones obras de arte de tamaño igualmente imponente. Aquí se encuentra “El Paraíso”, obra de Tintoreto que llega hasta este Palacio Ducal fruto de casualidades, pues no había sido el quien en un principio había ganado el concurso para llevar adelante la obra, sino Paolo Veronese. Pero Veronese muere antes de siquiera iniciar la obra por lo que Tintoreto ve la ocasión de ser él quien lleve el encarga hasta las paredes del palacio del dux. La obra es realmente impresionante, 25 metros de largo por 7,5 de ancho, y aquí entra este paraíso que pinta. Un paraíso más allá incluso de las nubes, un paraíso para los salvados. Dicen que si amas Venecia, amas a Tintoreto, quizá sea este un buen lugar para comprobar que hay de cierto en esto.

No sólo encontraremos en esta sala este Paraíso, también este es el lugar de “El Triunfo de Venecia”, de Paolo Cagliari “El Veronés” y “Venecia dando la bienvenida a las naciones conquistadas”, de Palma el Joven. Obras todas ellas que llegaron a la Sala para paliar los desastres ocasionados por el incendio que se desató en el año 1577.

En la Sala della Quarantia Civil Nuova se configuró un vestíbulo, una suerte de sala de espera de la siguiente sala, la del Scrutinio.

La Sala del Scrutinio fue en tiempo de Francesco Foscari, el lugar en el que se contenía la biblioteca marciana. La Biblioteca Marciana es una de las bibliotecas más antiguas, formada no sólo por manuscritos del país, sino también por una de las colecciones de textos clásicos más antiguos del mundo. Sin embargo una vez que se buscó nuevo acomodo para la Biblioteca, la Sala fue derivando hasta quedar destinada a ser el lugar en el que se realizaban los recuentos que iban siendo necesarios y el lugar en el que llevar a cabo las diferentes deliberaciones.

Estancias de la segunda planta

La Scala d'Oro es la que nos llevará hasta esta planta en la que podremos repartir la visita entre sus diferentes espacios.

La Sala delle Quattro Porte, venía cumpliendo una doble función: sala de espera y sala de paso. Su nombre, como en tantas ocasiones, no podía estar muy alejado de su realidad y, en este caso, viene dado por las cuatro puertas que se adornaron con mármoles orientales y a las que se dio cuatro grupos escultóricos que se refieren, respectivamente, al medio ambiente al que dan acceso. Andrea Palladio fue el encargado del diseño de esta Sala.

El Anticollegio, que también se ubica en esta segunda planta, era una sala de espera.Pero no una sala de espera dicho así, sin más, para reproducir una sala de espera como las que podemos tener en mente. Es una estancia francamente bella en la que admirar cuatro escenas mitológicas de Tintoretto:

  • La fragua de Vulcano,
  • Mercurio y Las Gracias,
  • Minerva rechazando a Marte y
  • La Coronación de Baco y Ariadna por Venus.

En busca del arte que hay en este Palacio, y en este Palacio hay mucho arte, “El Rapto de Europade Veronese es uno de los puntos a admirar en el Palacio Ducal de Venecia.

Y de esa sala de espera del Anticollegio, pasamos a la Sala del Collegio. Aquí el Dux y los miembros del consejo se reunían para recibir a los embajadores extranjeros que acudían a Venecia a tratar asuntos de diversa importancia. Era en esta sala donde se reunían los “savi” y las “signoria”. Semejante función, y sobre todo el hecho de recibir aquí a mandatarios de toda Europa, no iba a estar carente de una decoración a la altura. Andrea Palladio, una vez más, fue quien se puso al frente de la decoración de la sala. El recubrimiento de madera que podemos ver es obra conjunta de Francisco Bello y Andrea de Faeza. Las magníficas telas del techo se encargaron por aquel entonces al Veronés y también de Veronés es el lienzo que hay sobre el Tribunal.

Y de aquí nos vamos a una de las Salas más famosas del Palacio del Dux.

Si a los embajadores se les recibía en la sala contigua, en esta sala del Senado decidían el Dux y sus senadores aquellos asuntos de temas de exteriores en los que la Serenísima se veía implicado o en aquellos en los que tenía algún interés.

Tintoreto y sus discípulos fueron los encargados de decorar la importancia que esta sala del senado tuvo. Entre ellas “Venecia, reina del mar”, Descendimiento con los Dux Pietro Lando y Marcantonio” o “Venecia exaltada entre los dioses”.

La fama cinematográfica habría de tocar a la puerta de esta Sala. Y la puerta se le abrió.

En esta sala se rodó el juicio por el kilo de carne de la película “El mercader de Venecia”.

La Sala del Consiglio dei Dieci, era la sala en la que operaba la actividad del consejo de los diez. El consejo de los diez fue uno de los principales órganos de gobierno de la República, evidentemente eran diez sus miembros y sus funciones giraban en torno a la protección de Venecia, a velar por su seguridad. Para dar cumplimiento a su fin, trabajaban de manera secreta y no daban cuenta de sus actuaciones a los Tribunales de la ciudad. El secretismo de su tarea no acompañaban a sus personas y eran fácilmente reconocibles en la ciudad porque vestían una túnica roja, roja intensa, con una franja negra que les cruzaba del hombro a la cintura.

En esta Sala hay obras del Veronés, tales como “Juventud y Vejez” o “Juno derramando dones sobre Venecia”.

La Sala della Bussona guarda de alguna manera relación con la sala anterior pues en ella se encuentra uno de los famosos “bocca de leone”. Estos buzones estaban repartidos en varios puntos y valían para que se depositaran en ellos denuncias sobre hecho que atentaran contra la seguridad de la República y era precisamente uno de los métodos con los que contaba el consejo de los diez para estar al tanto de la vida de la ciudad. Evidentemente en este caso había que trabajar con un especial cuidado para evitar denuncias basadas en inquinas personales o maledicencias que no tuvieran que ver con los fines perseguidos.

La prisión del Palacio Ducal de Venecia

La magnificencia, el esplendor del Palacio Ducal tiene también una cara más sórdida, más lúgubre pero de la misma trascendencia, pues la prisión, las imágenes que aún se proyectan recorriendola, son igual importantes para entender la sociedad de un mundo que tenía derechos para unos pocos, que además consideraban que esos derechos les eran inherentes y reservaba destinos crueles para muchos, que no tenían derecho alguno. Las prisiones de las épocas de esplendor son el pulso de una sociedad que estaba muy lejos del brillo del oro y del arte arrollador. Y es necesario verlo, recorrerlo y ponerlo en el conjunto de aquellas sociedades tan duras en tantas ocasiones.

Esta prisión, en un primer momento, sufría los avatares de las mareas. Bueno, no lo sufría exactamente la prisión, si no sus presos, que venían como en muchas ocasiones el agua les llegaba hasta la cintura. Cuando estas celdas, pegadas al canal, fueron insuficientes para dar cabida a todas las necesidades que había, se creó otro edificio y así surgió la primera cárcel del Europa. La cárcel se comunica con el Palacio a través del puente de los suspiros. En esta ocasión el nombre del puente de los suspiros guarda relación con una triste realidad, se cuenta que cuando los presos eran trasladados a los calabozos o, en el peor de los casos, a la muerte, desde aquí veían Venecia y no podían evitar suspirar viéndola tan cerca y tal vez más lejos que nunca. Por este puente pasó el 26 de Junio de 1755 Giovanni Siacomo Casanova. Probablemente suspirara igual que el resto de los presos, pero en el caso de Casanova la historia le guardaba un capítulo especial en relación con la prisión. Sería Casanova el primer preso en conseguir escapar de las mazmorras de la prisión. La historia de la fuga de Casanova es digna de conocer, de conocer desde Venecia, y así, ver Venecia a través de los ojos del famoso preso. Vale la pena.

Itinerario secreto

Hay otra manera complementaria y no excluyente de ver el Palacio Ducal. Es recorrer el Palacio a través de sus pasadizos secretos y sus rincones intrincados. Desde el patio, siguiendo este recorrido, por los calabozos llegaremos a las habitaciones del Notario Ducal y del Diputado del Consejo Secreto de los Diez. La oficina del Gran Canciller, la Sala de la Cancillería Secreta y el cuarto de la tortura son otros de los puntos de este itinerario secreto. Por el ático iremos al Salón de los Inquisidores y recorriendo un angosto pasillo llegaremos al Salón del Consejo de los Diez.

Lo único a tener en cuenta en este recorrido es que alguna de sus partes transcurre por sitios estrechos y bastante pequeños, lo que puede ser complicado en caso de tener algún problema de claustrofobia o similares.

¿Dónde está el Palacio Ducal?

Como si la ciudad le reservara el sitio adecuado a su esplendor, el Palacio Ducal está en la Plaza de San Marco, lugar veneciano por excelencia.

Su dirección exacta es: Plaza de San Marco 1, 30124 Venecia. Italia.

  • Horario

    • 8:30 a 17:30 h - 1 Nov a 31 Mar
    • 8:30 a 19:00 h - 1 Abr a 31 Oct

    Último acceso 1 hora antes de cierre

  • Precio

    • General: 19 €
    • Niños entre 6 y 14 años, Estudiantes entre 15 y 25 y Mayores de 65 años: 12 €

Cómo llegar al Palacio Ducal de Venecia

  • Vaporetto

    • Líneas 1, 2, 4.15.1, y 5.2

Nuestros caminos nos llevan siempre a los rincones del mundo que no deberían nunca dejar de existir, por eso el camino de Buendía se cruzó con el camino del Palacio Ducal. Y por eso decidimos presentarnos de la mejor manera que sabemos, en forma de visita , prometiendo contar a cuántos nos quieran acompañar, la suerte de poder estar aquí. Os dejamos nuestra excursión, si nos dejáis vosotros vuestros tiempo, nada puede ir mal: Visita guiada al Palacio Ducal.