Italia

Guia de viaje de

Venecia

Escuela Grande de San Roque de Venecia

Muchos son los pasos que, antes que los nuestros, cruzaron las calles de Venecia, trazando pasos entre treguas ofrecidas por el mar, acarreando en sus bolsas lo necesario para crear, para construir, para hacer eterna la ciudad de los canales, para llenar los días de cotidianidad.

Interior de la Escuela Grande de San Roque de Venecia
Interior de la Escuela Grande de San Roque de Venecia

Muchos fueron también los paseos que se regalaron viajeros atraídos por la magia de Venecia. En algunos casos intentaban descifrar cuál era el truco de la luz que se reflejaba en el agua, en otros intentaban saber cómo habían conseguido pintar, construir, levantar y mantener una ciudad tan orgullosa de ser que no necesitaba nada más que sus rincones. Hubo paseos para deleitarse en la Serenissima, hubo paseos para enamorarse, hubo paseos para el desamor….y están los paseos que, en nuestras visitas guiadas,  os tiende Buendía Tours. Son los mismos que recorrieron en su momento los personajes de la ciudad, son sus pasos los que seguimos, y son sus recorridos los que nos llevan a las puertas de lugares como esta Scuola grande di San Rocco de Venecia. El edificio ya nos cuenta la historia vital de Venecia, cuando el latido de Venecia distaba mucho de nuestros días. Sus paredes contienen el arte que, en estos latidos, aún no sabía que sería inmortal.

Escuela Grande de San Roque o el homenaje perenne a su ilustre invitado o la esencia de los grandes o la esencia de Venecia o ese rincón de la ciudad que tenemos que ver, al que hay que entrar.

Hoy os proponemos seguir estos caminos venecianos hasta este rincón. Os proponemos su arte, os proponemos a Tintoretto, os proponemos el funcionar de otros tiempos, os proponemos viejos latidos, a cambio en Buendía solo os pedimos que pongáis los vuestros. A fin de cuentas cualquier principio, y cualquier final, está en un solo latido.
 

Historia de la Escuela Grande de San Roque de Venecia

San Roque fue un personaje que se sitúa a medio camino entre la historia y la leyenda. Esto, lejos de confundir o disipar la realidad de quien fue, lo que hizo fue darle más fuerza y más brillo a este hombre en la ciudad de Venecia. Heredero de una acaudalada familia francesa, pronto se da cuenta que no iba a ser la impronta de esta familia la que marcara su vida, y este cambio de rumbo pronto lo puede poner en práctica con la prematura muerte de sus padres. Será en este momento, en torno a sus veinte años, cuando venda sus posesiones y se convierta en un peregrino eterno (de ahí su representación siempre con el atuendo de estos improvisados dueños de los caminos). Recorriendo los senderos dedicó su tiempo y sus esfuerzos a los cuidados de quienes había caído enfermos de la terrible lepra hasta que, inevitablemente, el también contrajo la enfermedad. Retirado, por este motivo, es cuando su nombre toma fuerza y cuando su historia comienza a forjarse como salvador de la ciudad de Piacenza. Consigue superar la enfermedad y decide que es hora de regresar a casa, es hora ya de volver a Montpellier. Pero quizá por aquello de que nadie es profeta en su tierra o quizá solo por los estragos que el tiempo y la enfermedad dejan en los cuerpos, a su llegada a la ciudad francesa no solo no le reconocen sino que lo confunden y lo tildan de espía, motivo por el cual es encarcelado y de ese encierro ya solo lo liberará su muerte, un día de la Asunción de 1327.

Las reliquias de San Roque, cuenta la leyenda, fueron trasladadas de Montpellier a Venecia donde no sólo fue, sino que sigue siendo, un santo muy venerado. De hecho fue declarado Santo Patrón en el año 1576 y cada año, coincidiendo con esta festividad, el 16 de Agosto, el Dogo de la ciudad hacía una peregrinación a la Iglesia.

Así es que la vida de San Roque en torno al cuidado de los leprosos, va a inspirar la construcción de la Scuola Grande di San Rocco de Venecia, pues en principio fue un lugar pensado para el cuidado de quienes estuvieran afectados por esta enfermedad.

Verá la luz como confraternidad en el año 1478 y tras otorgarles varias sedes finalmente se decide la construcción de su propio edificio, esto ocurre en el año 1499.

Estas scuolas de la ciudad de Venecia crecieron como fundaciones de beneficencia y la Escuela Grande de San Roque es de las que mejor se conservan en la ciudad.
 

Arquitectura de la Escuela Grande de San Roque de Venecia

En la construcción de la Escuela Grande de San Roque de Venecia, participaron varios arquitectos entre los años 1517 y 1560. El proyecto inicial se debe a Bartolomeo Bon y a él le siguen Sante Lombardo, Antonio Scarpagnino y Giangiacomo di Grigi.
La Escuela de San Roque de Venecia, es un edificio poderoso, poder que comienza ya en su fachada, una fachada renacentista en la que el tiempo y el esfuerzo invertidos lo fueron al servicio de sus varios trabajos esculpidos y de sus variadas decoraciones.

La fachada de la Escuela Grande de San Roque de Venecia, se divide en dos plantas y la división afecta también a la autoría de las mismas, mientras la planta baja corresponde a Bartolomeo Bon, la primera planta fue obra de Antonio Scarpagnino.
Su pórtico renacentista es otro de los elementos de la fachada a tener en cuenta.
 

Tintoretto en la Escuela Grande de San Roque de Venecia

Cuando surgió el rumor de que había que adornar la Escuela de San Roque, todos los artistas venecianos soñaron con ser ellos los artífices de semejante encargo. Cuando los rumores pasaron a ser una realidad, los sueños empezaron a ser bocetos, nadie se quería quedar fuera de estas paredes.

Tintoretto puso una determinación especial. Os decimos determinación porque ante los genios todo el mundo se descubre, pero realmente lo que el Tintoretto hace, es trampa. Él sabía que tenía que hacer un trabajo excepcional para quedarse con el encargo, pero también debió considerar que asegurar el trabajo excepcional con algo de ayudo no le iba a venir nada mal a su pretensión por lo que, en vez de presentar un boceto, que a fin de cuentas era el cauce que se había dispuesto, lo que hizo fue pintar un trozo del techo y dedicárselo al Santo.

Trampa aparte lo que es cierto que la obra de  Tintoretto en la Escuela Grande de San Roque de Venecia es excepcional, tanto y de tal manera que parece siempre recién terminado, parece, y si queremos de esa manera podemos soñar, que Jacopo Comin, acaba de terminar su obra justo a tiempo para que nosotros la podamos disfrutar. Compartir sueños con los genios, solo puede mejorar los paseos.
 

Interior de la Escuela Grande de San Roque de Venecia

Se dice que la Escuela de San Roque esa Venecia lo que la capilla sixtina es al Vaticano. Puede ser. Sin duda Tintoretto y su mano piden aquí la palabra y Venecia se la concede y lo que dicen, apabulla. Hablan de arte. De arte sin más. De arte con todo. Visitar el interior de esta Scuola de San Roque de Venecia es dar un paseo por las palabras de ese arte.

Divididas en tres salas, las obras de arte que aquí se contienen, no solo justifican su comparación con la Capilla Sixtina, sino su visita. La justifican con creces, quizá no requiriera ni justificación, pero por si acaso, la ofrece.

La Sala dell’Albergo fue decorada entre los años 1564 y 1567 y en estos tres años fueron 23 las telas, 17 en el techo y 6 en las paredes, que encontraron aquí acomodo. En esta sala es casi imposible hacer una prelación de las obras del artista, pero imposible es también pasar por la sala sin admirar y sin sobrecogerse con la “Glorificación de San Roque” o con la “Crucifixión”, más de 12 metros de Jacopo Tintoretto en estado puro. En la pared de la entrada hay tres pinturas que plasman la pasión de Cristo, hay en concreto una pintura “Cristo llevando la cruz” que en un principio fue atribuida a Giorgione pero con los años la propiedad fue acercándose a Tintoretto.

Seis años fue el tiempo requerido para acabar la estancia superior. Aquí, en el techo, 13 paneles recrean escenas del Antiguo Testamento. Hay tres paneles de forma cuadrada:

  • “La serpiente descarada”
  • “La caída del Maná”
  • “Moisés haciendo brotar agua de la roca”

que representan las muestras vitales de alivio del hombre ante la enfermedad, el hambre y la sed. Estas eran, y por eso están aquí plasmadas, las preocupaciones esenciales de la escuela. Preocupaciones francamente acertadas en aquel entonces, tanto que siguen siendo preocupación y alivio a día de hoy.

En las paredes de esta estancia encontramos diferentes escenas y, aunque debemos seguir huyendo de clasificaciones, quizá adquiera una especial importancia la “Adoración de los pastores”, “La última cena”, y la “Resurrección de Lázaro”, sobre todo porque en todas ellas la genialidad del autor en cuanto a la disposición de las figuras, las perspectivas y la luz, se presenta a los visitantes en su mayor gloria.

Y al fin, entre 1583 y 1587, Tintoretto completó la sala inferior  de la Escuela Grande de San Roque de Venecia. 70 años tenía ya el artista y una vida a sus espaldas dedicada al arte, gran parte de esa vida, 23 años iba a quedar aquí detenida. Si queremos guardar un orden en el recorrido a esta sala, quizá lo más conveniente sea comenzar por el rincón superior izquierdo. Son ocho paneles que empiezan en la “Anunciación” y terminan en la “Asunción”, en el paseo entre una y la otra, “La huida a Egipto”, “La matanza de los inocentes” y “Santa María de Egipto”

No solo fue Tintoretto quien ocupó los espacios de la Escuela Grande de San Roque, es justo decir que fueron también otros quienes tuvieron la ocasión y la pericia de firmar aquí este capítulo de la Serenissima, entre ellos, Tiziano, Giorgione y Tiepolo.
 

Ubicación de la Escuela Grande de San Roque de Venecia

Construida en la plaza con la que comparte nombre, podemos visitarla en el Campo San Rocco

Su dirección más exacta es: San Polo 3052,30125 Venezia.
 

  • Horario

    • 9:30 a 17:30 h - Todos los días
       
  • Precio

    • General: 10 €
    • Menores de 26 años, Mayores de 65 y Grupos +20 personas: 8 €

     Consultar opciones entrada Gratis