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Guia de viaje de

Santiago de Compostela

Botafumeiro

Visitar Santiago de Compostela es, en muchos casos, en la mayoría de los casos, visitar, de manera indiscutible, la Catedral de Santiago.

Botafumeiro de la Catedral de Santiago de Compostela

Uno sin la otra pierde lustre y la una sin el otro pierde su sitio en el mundo. Por eso siempre que se va a Santiago de Compostela se va a la catedral, aunque no se entre, aunque se la vea desde fuera recorriendo su plaza, pero se va. Por eso no nos queda más remedio que preguntarnos, ¿qué tendrá la catedral que imanta nuestros pasos?. Pues eso, lamentamos deciros, no lo podemos poner por escrito pero podemos hacer algo mejor, podemos ir con vosotros a la catedral, podemos deciros de viva voz que estáis en un lugar privilegiado, en un lugar a medio camino entre la fe y la magia, entre la devoción y la sorpresa. Si hablamos de Santiago de Compostela, las visitas, las excursiones y las posibilidades son infinitas. Si hablamos de la catedral, la catedral con todo su ejército de maravillas piden paso y entre esas maravillas una se va a adueñar de nuestras letras de hoy: el Botafumeiro.

Lamentablemente no es algo que podamos ver todos los días ( si leéis hasta el final os contamos cuando lo podéis ver), pero por eso nuestro consejo no va a perder fuerza y no vamos a dejar de pediros que si tenéis la oportunidad y vuestros días en Santiago de Compostela coinciden con los días del Botafumeiro, tenéis que verlo!!!. Asusta y no es raro ver quienes agachan la cabeza evitando un golpe que no llega nunca, impresiona y no es raro que el movimiento del Botafumerio frene entre los aplausos de los allí congregados (y eso que se suele pedir que no se aplauda). Sin sustos ni impresiones, nosotros, que lo hemos visto funcionar, creemos, sin mas, que hay cosas que no se pueden explicar... Descubre la ciudad en nuestro Free Tour Santiago de Compostela.

Historia del Botafumeiro

Es uno de los elementos más conocidos y más buscados por cuantos alcanzan la Catedral de Santiago o por aquellos que acuden a alguna de las celebraciones en las que el conocido y querido Botafumeiro surca airoso la catedral, entre la puerta de la Azabachería y la puerta de Platerías. Sin embargo, para tanta fama como alcanzó y aprendió a conservar con los siglos, tiene un origen bastante incierto o, al menos, bastante desconocido.

Como ocurre con muchas cosas y con un sin fin de datos, una de las primeras alusiones clara al Botafumerio está en el Códice Calixtino. Aquí se le denomina Turibulum Magna. Estando incluido en el Códico es claro que el Botafumerio llega a nuestros días desde otros muy, muy lejanos, tanto como, al menos, el siglo XII.

Un origen más reciente nos lleva a la mitad del siglo XVI. Andaba el año 1554 cuando el rey Luis XIV manda la construcción de un incensario y lo dona. Pasan los años, transcurren los siglos y la historia se vuelve a encontrar con el Botafumeiro de la Catedral de Santiago en el año 1809, y hay que decir que no es un encuentro especialmente amable. Es este año 1809 las tropas de Napoleón arrasaron reliquias y elementos valiosos de la catedral y entre le “botín” va el Botafumeiro. Para sustituir y reparar la pérdida se encargó otro. El Botafumeiro actual es del año 1859. Y hay una curiosidad que reseñar a tenor de este nuevo inciensario y dentro del curso de su historia. El nuevo inciensario, trae y deja el nombre con el que hoy lo conocemos: Botafumerio. El gallego “bota fume” se traduce como : el que echa humo. Dicen que fue Neira Mosquera, un periodisca compostelano, el primero en llevar el nombre a las letras, aunque es cierto que se apunta que el término ya se usaba de manera coloquial.

Uso del Botafumeiro

El uso del Botafumeiro de la Catedral de Santiago ha sido discutido a lo largo de los años .Unas versiones estilaban que el Botafumeiro venía estupendamente para camuflar los olores, los malos olores, que se podían juntar en una misa de peregrinación. Sin entrar en disquisiciones sobre la higiene y los hábitos higiénicos de la humanidad, lo que sí es cierto es que las jornadas de camino eran largas, duras y las maneras de llegar a la catedral oliendo bien, si no imposibles, eran remotas. Por eso el incienso, para que planeara sobre ese olor y se pudiera dar y recibir la eucaristía en mejores condiciones. El tiempo se encargó de apuntar que eso no era así, que para los olores había repartidos por la iglesia unos braseros que, mira que casualidad, quemaban incienso. El uso del botafumeiro era otro, era celebrar una culminación, una entrada a la vida habiendo dejado los pecados y las faltas en las curvas del camino. Ese es el sentido que se mantiene hoy: dar solemnidad a lo que supone la peregrinación que no es otra cosa que la gracia.

Funcionamiento del Botafumeiro

Ver el Botafumeiro es algo asombroso que Buendía Tours en Santiago, os recomienda vívidamente. Si tenéis la ocasión, ¡no os lo deberíais perder!. Descubre Santiago de Compostela en nuestro Free Tour en Español

El acto empieza al acabar la comunión y empieza por los órganos. Su sonido nos indica que los tiraboleiros van a aparecer. Tiraboleiro es una palabra que nos llega desde el término latino “turibularium”, el que parte o esparce el incienso. Los tiraboleiros llegan a la catedral procedentes de la Biblioteca con el Botafumeiro listo para funcionar, esto es, cargado de carbón e incienso. El inciensario se coloca en el pie del altar mayor y los tiraboleiros, que son ocho, sujetan cada uno una cuerda. Es con estas pequeñas cuerdas con las que los trabajadores empiezan a bambolear al Botafumeiro. Esto movimientos, pacientes y controlados, unidos a la inercia del inciensario (hay que tener en cuenta que cargado puede llegar a pesar 100 kg, y vacío unos 60), lanzan al Botafumiero casi hasta lo más alto. ¿Que velocidad alcanza el Botafumeiro?, pues de nuevo sorprendente, hasta 70 km/h.

Incidentes del Botafumeiro

Si hace falta hablar de los incidentes ocasionados por este inciensario, es precisamente para hacer hincapié en los pocos accidentes de los que fue autor. Y eso es bastante meritorio si tenemos en cuenta la técnica, el peso , la altura que alcanza y la velocidad que puede llegar a desarrollar. Sin embargo los percances que la historia contempla son solo tres.

El primero de ellos, un 25 de Julio del año 1499 (festividad del apóstol). Se celebraba una eucaristía en honor a la princesa Catalina de Aragón. Este día el Botafumeiro acabó estrellado ante la puerta de Platerías a causa de la rotura de una cuerda.

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Otro día accidentado fue el 23 de mayo de 1622. En esta ocasión, al igual que en la anterior, no hubo que lamentar daños personales.

Y el tercer accidente, muchísimo más reciente, si acabó con un ciudadano alemán en urgencias. Sucedió que unos visitantes que habían venido desde Alemania, asistieron a una misa en la que funcionaba el Botafumeiro. A los curiosos asistentes les llamó poderosamente la atención el funcionamiento de los tambores. Y tanto les llamó la atención que uno de ellos se acercó en demasía. El Botafumeiro le alcanzó la cara fracturándole el tabique nasal.

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Misas en las que funciona el Botafumeiro

Ya os decíamos que, lamentablemente, el Botafumeiro no funcionaba todos los días ni tampoco funcionaba en todas las eucaristías. Si recordáis también os dijimos que os contaríamos en que misas si podíamos ver el inciensario el funcionamiento. Así que, cumpliendo en primer lugar lo dicho y pretendiendo, en segundo lugar, que podáis organizar vuestros días de visita en Santiago de Compostela, estos son los días en los que el Botafumeiro cruza la catedral:

  • 6 de enero
  • Domingo de Resurreción
  • 23 de mayo (aniversario de la Batalla de Clavijo)
  • Pentecostés
  • 25 de julio
  • 15 de agosto
  • 1 de noviembre
  • Festividad de Cristo Rey -domingo antes del primer domingo de Adviento-
  • 8 de diciembre
  • 25 de diciembre
  • 30 de diciembre