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Guia de viaje de

Madrid

Qué hacer en la Puerta del Sol

Ninguna otra plaza en la ciudad lleva el apelativo de “puerta” en vez del de “plaza”, pues su nombre se debe a la existencia de una antigua puerta en la que había dibujado un sol. Así pues, no verás tal puerta, pero en Buendía Tours te vamos a contar qué ver en la Puerta del Sol.

Puerta del Sol de Madrid panorámica

Después de haber hecho un recorrido por la Historia de la Puerta del Sol, ahora te mostramos algunos de los muchos elementos de interés que puedes ver si visitas esta plaza. Hazte una foto en el Kilómetro 0 y tú también serás el centro de España por un momento. Cada vez que tengamos la ocasión de hablar de la Puerta del Sol, nos oiréis decir lo mismo, que es un lugar imprescindible de Madrid. Porque lo creemos así. Porque lo es.  Buendía recorre Madrid con sus vistas y sus excursiones, que son vuestras también, y hace acopio de todos los lugares que hoy os escribimos. Pero sabed que el valor de la Puerta del Sol, y el peso de este lugar, recae en los hombros de quienes lo visitan. Con este artículo os queremos acercar un poco a este lugar de España, pero sobre todo os queremos mostrar que la Puerta del Sol es una de las visitas imprescindibles de Madrid. No existe una sin la otra, ya es impensable además de imposible, pasar unos días en Madrid sin pasar por la Puerta del Sol. No dejéis reservar nuestro Free Tour Madrid, totalmente en castellano, para poder conocer de la mano de nuestros guías, este lugar tan representativo de Madrid.

La casa Cordero

La Casa Cordero o casa del Maragato, en el número 1 al comienzo de la calle Mayor, debe su nombre a su promotor y primer propietario, Santiago Alonso Cordero, un maragato de Astorga (León) del que cuentan las leyendas que adquirió el solar tras ganar el Gordo de la lotería de Navidad, el origen de su fortuna. Se considera la obra civil más representativa del Madrid del periodo central del siglo XIX. Antes su espacio lo ocupó el convento de San Felipe el Real y la casa actual fue obra del arquitecto Juan José Sánchez Pescador en 1842. En sus bajos abrió la Fonda de la Vizcaína (1846) uno de los primeros establecimientos madrileños en ofrecer una gastronomía de "corte más europea", con menos ajo y aceite. En ella se alojó el famoso escritor de cuentos de hadas Hans Christian Andersen en 1865, hecho que se recuerda en una placa en la fachada. Más tarde la primera planta fue ocupada por el Gran Bazar de la Unión, hasta 1954 y en la planta baja estuvo desde 1875 el Café de Lisboa (antes Café Comercio). 

La Casa de Correos

El origen definitivo de la Puerta del Sol tal y como la conocemos, lo marca la construcción de la Real Casa de Correos, entre 1766 y 1768. Fue obra del arquitecto francés Jaime Marquet, lo que no gustó mucho al pueblo de Madrid. Esto dio origen a una leyenda negra sobre la Puerta del Sol de Madrid (y en Buendía nada nos gusta más que una leyenda…) en la que algunos albañiles aseguraban que el mismo diablo se aparecía y les advertía de que el edificio estaba maldito y pertenecía al Infierno y todo aquel que trabajara en él sería condenado a sus llamas para la eternidad y que el motivo no era otro que el tener un arquitecto francés en lugar de uno español. Marquet demostró ser más astuto que el diablo y en lugar de reírse del asunto, tranquilizó a sus obreros y contrató a un sacerdote, el Padre López, que mantendría a raya al demonio con sus oraciones. De esta forma, cesaron las apariciones demoníacas y pudieron concluirse las obras. La veracidad de la historia la prueba el hecho de que el Padre López figuraba en la lista de las personas que participaron en la construcción del edificio. Se trata del edificio más importante y el más antiguo de la puerta del Sol. En su fachada puedes buscar uno de sus elementos más llamativos: dos placas conmemorativas de sendos eventos históricos: una rinde homenaje a los caídos en el levantamiento del 2 de mayo de 1808 frente a las tropas napoleónicas y otra a las víctimas de los atentados del 11 de marzo de 2004 y a quienes colaboraron el día de la catástrofe. 

El Reloj de la Puerta del Sol de Madrid

En la Casa de Correos sin duda lo más popular es el reloj de la torre, conocido en toda España porque cada 31 de diciembre marca las doce campanadas del Año Nuevo. Al derribarse la Iglesia del Buen Suceso en 1854 (que poseía un reloj de torre),​ se mandó construir en la fachada superior del edificio de Gobernación una torre donde se instaló un reloj, que era muy inexacto y dio pie a muchos chistes, trazando paralelismos entre su mal funcionamiento y el del gobierno que había debajo. En 1866 el relojero español Losada instaló uno nuevo con una precisión desconocida hasta entonces, inaugurado por Isabel II con motivo de su cumpleaños. Desde entonces el reloj ha funcionado perfectamente de tal modo que en 1941 Radio Nacional de España proporciona las señales horarias con el sonido sus campanadas. En 1962 se televisó por primera vez y hoy se hace en muchos canales de televisión.

Las Campanas de Año Nuevo en la Puerta del Sol

Los españoles tienen una tradición muy particular la noche del Fin de Año: los 12 últimos segundos, nos comemos 12 uvas que corresponden a los 12 meses del año. Pero ¿Por qué tomamos las uvas en Noche vieja? Se cree que empieza a arraigar entre la alta sociedad española la costumbre importada de la aristocracia francesa de tomar uvas y champán al final de la cena de Noche Vieja. En 1882 se cuenta que un grupo de madrileños deciden ironizar la costumbre burguesa, acudiendo a la Puerta del Sol a tomar las uvas al son de sus campanadas. Sin embargo es la prensa en 1897 la que narra por primera vez esta costumbre madrileña, fecha en la que algunos datan oficialmente su inicio.

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Otra explicación menciona que en el otoño del año 1909 se habría producido una gran cosecha de uvas en todo el país, lo que hizo que para aumentar su consumo se entregaran racimos de uvas a los asistentes al Año Nuevo en la Puerta del Sol. Esta leyenda dice que alguien tuvo la idea de tomar una uva por cada campanada del reloj de Gobernación y desde entonces su popularización ya fue definitiva. 

La Mallorquina

Esta pastelería, fundada en 1894, ¿podemos considerarla también un monumento? En ese caso, lo sería a la repostería. Es también salón de té y suele estar abarrotada desde por la mañana hasta que cierra. Se trata sin duda del establecimiento más popular entre los que permanecen en la Puerta del Sol desde hace más de un siglo, siendo el único local del siglo XIX que permanece en la actualidad en la plaza y en su función original. Son muy recomendables sus napolitanas de chocolate, entre otras delicias.

El Kilómetro Cero

La placa del kilómetro 0 representa el punto donde comienzan las carreteras radiales españolas. No hay turista que no se haga una foto sobre ella. Se encuentra frente a la puerta de la Casa de Correos. Es sin duda uno de los motivos por los que más se conoce la Puerta del Sol. Si te acercas, puedes ver el mapa de España con sus carreteras radiales como hilos de oro. También ves su Km.0, el lema ‘Origen de las carreteras radiales’, el escudo antiguo de Madrid y el emblema de los Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, con un puente, un canal en sección y un ancla bordeado por dos ramas enlazadas.

Estatua del Oso y el Madroño

Quizás la más popular estatua es la del Oso y el Madroño, que ahora puedes ver en el lado este de la plaza, en la entrada desde la calle de Alcalá y debajo del famoso anuncio de Tío Pepe. La estatua representa los símbolos del escudo de Madrid, que data del siglo XIII: un oso y un madroño y simboliza un acuerdo para repartir los pastos y los árboles de los campos madrileños. Pero lo que igual no sabes es que en realidad se trata de una osa y el árbol no es un madroño. La escultura es obra de Antonio Navarro Santafé de 1967 en piedra y bronce, mide 4 metros y supone uno de los puntos de encuentro más populares de la ciudad, por lo que suele estar rodeada de gente esperando a gente. 

Estatua de la Mariblanca

Aparece por primera vez en 1630, traída desde Italia, rematando una fuente llamada Fuente de la Fe. La Mariblanca es una diosa Venus con atuendo clásico. Su nombre lo pusieron los aguadores de la Villa (que aquella época solían ser de origen asturiano o gallego) como alusión castiza a la blancura del mármol de que estaba hecha. A la fuente se acercaban aguadores y criados de casas nobles que llenaban sus cántaros de agua en esa fuente hasta que llegaron las​ canalizaciones del Canal de Isabel II en el siglo XIX. Su popularidad fue tal que incluso corría por Madrid el dicho “más popular que la Mariblanca”, dicho que luego se dijo de la Cibeles. Actualmente desprovista de la fuente, se recolocó durante la reforma de 1986 una réplica de la antigua Mariblanca sobre un pedestal cilíndrico a la entrada de la calle del Arenal. La estatua original se puede ver en la Casa de la Villa.

Cartel del Tío Pepe

Este popular cartel publicitario de neón de los vinos Tío Pepe fue creado por Luis Pérez Solero y es el último superviviente de los numerosos anuncios que en otros tiempos tuvo la Puerta del Sol. ​El cartel se colocó en 1936 sobre el tejado del Grand Hotel de París y su símbolo es una botella de fino de Jerez de la Frontera, con guitarra, chaquetilla y sombrero cordobés que representa un pedazo de Andalucía en Madrid. Aquel primer anuncio no utilizó ese logotipo, sino una copa apoyada en la G de González Byass (la bodega que comercializó la marca Tio Pepe), hasta que años después se cambió al diseño actual. En 1975 se quiso suprimir todos los anuncios de la plaza, pero este cartel siempre ha sobrevivido por considerarse parte del paisaje de la Puerta de Sol.

Cartel del Tío Pepe en la Puerta del Sol de Madrid

La primera razón fue el gran coste que suponía entonces su retirada, pero luego fue también indultado por el cariño que le tenían los madrileños y ha pasado a tener nivel de protección patrimonial histórica. Junto con el luminoso de Schweppes del Edificio Carrión en la Gran Vía, han sido salvados por votación popular. Como otros monumentos de la Puerta del Sol, ha sufrido algún cambio de ubicación. Hoy el cartel está en el edificio que se encuentra frente a la Casa de Correos (el número 11).

Estatua Eqüestre de Carlos III

Este monumento, aunque no lo parezca, es muy reciente, pues fue inaugurado en 1994. Su ubicación definitiva en el centro de la plaza fue el resultado de una votación popular que tuvo lugar en la misma Puerta del Sol en 1995. Mide 9 metros de altura y tiene una inscripción en espiral que rodea el pedestal y que describe brevemente la historia del reinado de Carlos III, el llamado “mejor alcalde de Madrid” debido a sus esfuerzos por modernizar la capital. Es obra  de los escultores Eduardo Zancada y Miguel Ángel Rodríguez. Los autores reproducen aquí el busto de Carlos III de Juan Pascual de Mena.

El "Iglú"

Este sería el último y más nuevo elemento arquitectónico urbano de la Puerta del Sol. Se trata del acceso al intercambiador de transportes (Cercanías y Metro), elaborado en cristal sobre una estructura metálica, que aporta un toque de modernidad al entorno.

Ubicación de la Puerta del Sol

Estamos en el Kilómetro 0 de España, así que ya sabes cómo llegar en coche, aunque realmente sería desde aquí desde donde debes localizar el resto de destinos

Su dirección exacta es: Plaza Puerta del Sol, 28013, Madrid

Cómo llegar a la Puerta del Sol de Madrid

La Puerta del Sol se ubica sobre una estación multimodal del Consorcio de transportes de Madrid que integra servicios de Metro y de la red de cercanías de RENFE.

  • Metro

    • Líneas L1, L2 y L3 - Parada "Sol"
  • Bus

    • Líneas 3, 50, 51, N16, N26, M1
  • Cercanías

    • Líneas: C-3 y C-4
  • Lugares cercanos