Hungría

Guia de viaje de

Budapest

Revolución del 56

La historia de Hungría es una de las más convulsas que podemos encontrar en Europa, una historia repleta de apasionantes momentos y fechas históricas, y muchos de esos episodios se reflejan aún hoy en la ciudad, siendo en algunos casos, algunas de las visitas imprescindibles de Budapest. Solo a lo largo del siglo XX en la capital húngara dejaron su huella reciente las dos Guerras Mundiales, el Holocausto judío, la invasión soviética, la Revolución de 1956 y varias décadas de dictadura comunista. Pasando, en menos de un siglo, de la monarquía al fascismo, del fascismo al comunismo y finalmente a la democracia. Pero no os preocupéis y que la organización de una escapada a Budapest no os suponga más tiempo del necesario, nosotros damos buena cuenta de los lugares imprescindibles de Budapest y de sus historias en nuestras visitas guiadas por Budapest.

Bandera agujereada de Budapest

La República Popular de Hungría, nombre que se le dio a la Hungría soviética, existió entre los años 1949 y 1989 y se puede dividir en dos etapas separadas por la revolución del 56; que marcó el límite entre la época Estalinista, la etapa más salvaje de la ocupación soviética, y la época Kadarista, una versión más suave del comunismo.

Si después del breve resumen quedáis con ganas de más siempre podéis uniros a nosotros en el Free Tour Budapest Esencial, donde  nuestros guías os ampliarán la información mientras visitáis los lugares y monumentos más icónicos de la ciudad de Pest.

Detonantes de la Revolución del 56

El detonante de esta revolución podemos encontrarlo en la gran huelga general de Berlín Oriental en 1953 y continúa con la insurrección de la ciudad polaca de Poznan el mismo año 1956. La revolución húngara es considerada la primera gran lucha por la libertad contra los invasores soviéticos, pero todas ellas serán salvajemente reprimidas por el ejército ruso.

El estallido de la revolución del 56 comenzó, en torno al 20 de octubre, en los círculos intelectuales y estudiantiles, extendiéndose en unos días a diferentes sectores de la sociedad que convergieron en sus demandas; siendo los dos objetivos más radicales: un sistema pluripartidista y la neutralidad para Hungría.

Como cabeza política visible de la insurrección eligieron a Imre Nagy, quien ya había sido codirigente del país por un breve período junto al estalinista Mátyas Rákosi.

Acontecimientos de la Revolución del 56

La manifestación, preparada por intelectuales y estudiantes para el día 23 de octubre de 1956, congregó ante la estatua del poeta Petöfi, uno de los líderes de la revolución de 1848, a una gran multitud, para dirigirse a continuación hacia la plaza de Joseph Bern.

Durante la manifestación se dio lectura al comunicado elaborado por la Unión de Escritores. Otro de los momentos simbólicos de la revolución húngara de 1956 fue aquel en el que se dirigieron a la estatua de Stalin y la derribaron. No fue tarea fácil, ya que la estatua de bronce de dieciséis metros se elevaba sobre un pedestal de unos treinta metros de ancho y quince de altura, pero valió la pena por el sentimiento de libertad que corrió entre los manifestantes al verla caer.

Las cosas se complicaron cuando el gobierno abrió fuego contra los protestantes y estos respondieron. Finalmente, ante una situación de extrema oposición, la propia URSS  nombra a Imre Nagy primer ministro en la madrugada del 24 de octubre.

El 27 de Octubre se forma un nuevo gobierno, presidido por Nagy y todo parecía indicar que la revolución había triunfado. Hasta que, el día 29 de octubre, llegan noticias de que están entrando tropas soviéticas en Hungría y desde ese momento los acontecimientos se precipitan. A pesar del llamamiento que Imre Nagy hace el 1 de noviembre a la URSS para intentar detener el avance ruso, en las primeras horas del 4 de noviembre los tanques soviéticos entran en Budapest, declarando finalmente la victoria el 11 de noviembre.

Los trabajadores continuaron resistiendo y las huelgas se mantuvieron hasta enero de 1957 a pesar de las detenciones masivas. Mientras que unos 200.000 húngaros dejaron su patria y se fueron a otros países, dentro y fuera de Europa.

Imre Nagy y algunos de sus colaboradores se refugiaron en la embajada de Yugoslavia, hasta que el 23 de noviembre de 1956 fueron sacados de allí y deportados a Rumania; siendo ejecutados el 16 de junio de 1958.

La Revolución de 1956 contra la Unión Soviética marcó un hito en la historia de Hungría, un antes y un después. Pese a haber durado muy poco y haber sido derrotada, a partir de ese momento vivir en Hungría fue distinto. Hubo más libertad y el Estado fue abandonando sus prácticas más siniestras.

Lugares de referencia de la Revolución húngara del 56

Son muchos los edificios, símbolos, memoriales y estatuas que podemos encontrar, durante nuestros días en Budapest, que nos recuerdan la Revolución del 56.

En Memento Park, el último testigo del comunismo en Budapest, podréis encontrar un enorme pedestal con un par de botas gigantes: las botas de Stalin, las de aquella estatua derribada la noche del 23 de octubre.

Botas de Stalin en el Memento Park de Budapest

Mientras que en el lugar que ocupaba la estatua de Stalin se eleva ahora el Monumento de la Revolución de 1956, finalizado en 2006 para el 50 aniversario del evento histórico.

Por citar algunos otros de los lugares marcados por las revueltas que podéis visitar os señalaremos: el edificio de la Radio Estatal Húngara (en la calle Bródy Sándor), desde donde los estudiantes intentaron transmitir sus demandas, el Parlamento húngaro o las calles József  Boulevard, Üllöi y el puente de las Cadenas. Lugares marcados por las revueltas y que vieron de cerca la salida a las calles de los tanques soviéticos para sofocarlas. Algunos de los cuales recorreréis de la mano de nuestros guías si optáis por nuestro Free Tour Budapest Esencial.

No podía faltar la estatua al héroe y mártir de aquella revolución Imre Nagy, creada en 1996, con motivo del 40 aniversario de la Revolución, y trasladada recientemente al extremo de la plaza Jászai Mari, justo al lado del puente del mismo nombre.

Curiosidades de la Revolución húngara del 56

Después de habernos acercado al lugar conociendo su historia no os será difícil adivinar por qué el 23 de octubre es fiesta nacional; y es que los húngaros están realmente orgullosos de los acontecimientos de octubre de 1956, por lo que, con la caída del régimen soviético en 1989, se declaró ese día festivo nacional.

Recorriendo las calles de Budapest quizá os haya llamado la atención más de una bandera agujereada en el centro. El origen de ese símbolo también podemos encontrarlo en la Revolución del 56 ya que, durante la masiva manifestación del 23 de octubre, la multitud portaba banderas nacionales con el emblema comunista recortado, dejando el hueco en el centro. Casi 65 años después aún se siguen viendo esas banderas como uno de los símbolos más característicos del señalado acontecimiento.

Por último una curiosidad que quizás no conozcáis es que en Madrid, al igual que en otras capitales europeas, también podemos encontrar desde el 20 de octubre de 2016 un monumento dedicado a los héroes de la Revolución Húngara de 1956. Inaugurado en el parque de la calle Budapest, en el distrito de San Blas-Canillejas, se titula “Patria” y es obra del artista húngaro afincado en España Zoltán Gábor. Y es que quizás no le faltaba razón a Pascual Maragall cuando dijo aquello de que: “De no haber sido por lo de Hungría del 56, todos nos hubiéramos hecho comunistas”.

Descubre más curiosidades sobre Budapest, en general y la revolución del 56, en particular, con nuestro Free Tour Budapest Esencial.